ACLARACIÓN

Esta publicación, en su versión impresa, fue distribuida en ocasión del IX Congreso Eucarístico Nacional (IX CEN’94), en Santiago del Estero, República Argentina, Sudamérica, en el año 1994.
El ANEXO es una ampliación exclusiva para la versión web que no está presente en la versión impresa.

RECOMENDAMOS ESPECIALMENTE LA LECTURA DEL ARTICULO
¿COMUNIÓN EN LA MANO O EN LA BOCA?


INDICE

NO ES PAN COMÚN

Hoy ponemos en sus manos esta recopilación, mejor llamada selección, pues la cantidad de datos es inmensa y se debió elegir aquellos que por su transparencia y seriedad ayuden al lector a centrar sus pensamientos y acciones en el máximo misterio de la cristiandad: JESÚS EUCARISTÍA
Contra la tendencia herética de aquellos que pregonan a un Dios transformado en simple pan (Lutero), los católicos defendemos la Verdad de un pan y un vino que a través de la consagración efectuada por los sacerdotes, hacen presente en medio nuestro a Jesús con su CUERPO, SANGRE, ALMA Y DIVINIDAD (“Esto es Mi Cuerpo...Esta es Mi sangre”).

ES EL SACRIFICIO POR EXCELENCIA

Por eso la Santa Misa es algo más que una simple comida, es el sacrificio por excelencia, en el cual debemos ver la repetición de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, que nos abre las puertas del Cielo.
A pesar de que las reuniones multitudinarias se prestan a la desconcentración o al ruido, tratemos de ocupar el espacio destinado a la presencia de Dios con un silencio respetuoso, lleno de gozo y piedad, radiante de amor por El y por nuestros hermanos que por Él, con Él y en Él se unen a nosotros.
No tiene sentido asistir como a un simple banquete fraternal. No es una celebración que hacemos posible sólo con nuestra presencia, DIOS NO ESTÁ EN LA EUCARISTÍA PORQUE NOSOTROS ESTAMOS AQUÍ REUNIDOS, sino que estamos aquí juntos porque aquí esta Dios, presente, con o sin nosotros, por su propia Voluntad, Fuerza y Misericordia.

UN ALIMENTO DE VIDA ETERNA

Recordemos al comulgar que recibiremos no un alimento como el pan, que tanto falta en muchas mesas argentinas y del mundo, sino un alimento de Vida Eterna. El pan común, al ser comido se transforma en nosotros, en nuestra carne, en nuestra sangre. Pero el Pan de Vida, al comerlo, nos transforma en Él mismo, en imágenes vivas de Jesús.
Por eso no se explica que subsista diferencia alguna entre los que comemos y bebemos al mismo Cristo. Este alimento Celestial no sirve sino cambiamos nuestra vida, acorde con sus mandamientos. Es así que de nada vale hacer un Congreso Eucarístico o miles de ceremonias que rindan culto a Dios, si lo realizamos acorde a nuestros gustos. Tanto la Santa Misa como la oración y todos los actos dirigidos a Nuestro Señor deben tener como último motivo el agradarle. Aunque nos incomodemos, aunque nos aburramos, aunque nos parezca demasiado “pesado”.
Si no es así, y pretendemos que Dios se adapte a nosotros, si transformamos a Dios en un material manejable a nuestro antojo, si no queremos reconocernos pecadores delante de Él, si no deseamos arrodillarnos ante su Presencia en la humildad de la criatura frente a Su Creador, ESTE CONGRESO NO ES NUESTRO LUGAR, PORQUE UN CONGRESO EUCARÍSTICO ES PARA ADORAR, CON PIEDAD Y DEVOCIÓN, AL CRISTO QUE SE QUEDÓ CON NOSOTROS HASTA EL FIN DE LOS SIGLOS.




Investigación Especial

Teresa Neumann nació en Konnersereuth, Baviera, el 9 de abril de 1898. Hasta su muerte, ocurrida en 1962, se verificaron en su vida sorprendentes fenómenos, como los estigmas, misteriosas llagas en sus pies, manos y costado. Llagas resistentes a todas las curas posibles y que se abrían todos los viernes; también otros fenómenos maravillosos, como el conocimiento de los secretos del corazón, la bilocación. Pero el más interesante de todos es el fenómeno eucarístico: durante 32 años no ha comido ni bebido, pesando siempre 55 kg., y esto a pesar de que perdía cada año, a través de sus heridas, cerca de cinco litros de sangre.
El secreto de este prodigio es la Sagrada Comunión que recibe todos los días.

NAVIDAD DE 1922

A partir de la Navidad de 1922 dejó de tomar alimentos sólidos, se alimentaba sólo de líquidos. Desde la Navidad de 1926 no tuvo tampoco necesidad de líquidos para su sustentación. Apenas tomaba una cucharadita cada día para poder tragar la Sagrada Partícula en la Comunión. El 30 de setiembre de 1927, aniversario de la muerte de Santa Teresita del Niño Jesús, recibió la aparición de la Santa, quien le dijo: “Desde este momento no necesitas ningún alimento terrestre”.
Desde entonces hasta su muerte, ocurrida en 1962, Teresa Neumann no tomó ningún alimento, ni siquiera la cucharadita de liquido necesaria para tragar la Sagrada Partícula. Cesaron también por completo las secreciones naturales del cuerpo.
Al principio intentaron alimentarla por la fuerza, pero vomitaba todo lo que tomaba. Los médicos más famosos controlaron su ayuno y se esforzaron por dar una explicación natural del hecho, pero todos debieron rendirse ante la evidencia.
El Dr. Ludovico Kannmüller, de Passavia, escribió en el Periódico del Danubio: “Los representantes de la ciencia no podrán explicar nunca el ayuno de la estigmatizada de Konnersereuth”.
El Dr. Weissel, médico de Berlín, interrogó a Teresa con el fin de lograr alguna aclaración.
—¿No siente apetito, después de tanto tiempo de estar en ayuno?
—No siento ningún estimulo de apetito, ni siquiera viendo alimentos gustosísimos.
—¿Siente tal vez náuseas del alimento?
—Tampoco, para mi comer es algo indiferente.
—¿Cómo explica usted este hecho?
—Es sencillísimo: es voluntad de Dios. El quiere que me baste sólo con la Comunión.

INTERVIENE EL OBISPO

El obispo de Ratisbona quiso cerciorarse del ayuno de Teresa y la sometió a un riguroso control. Durante quince días estuvo internada en una clínica bajo la vigilancia continua de cuatro personas, controladas por el Dr. Seidl Waldsassen. Se revisó minuciosamente la habitación donde debía permanecer; fue pesada antes y después de la prueba. El control dio óptimo resultado y el obispo lo publicó en el periódico de la Diócesis.
No obstante este ayuno tan extremo y riguroso, Teresa no estaba débil ni enfermiza; todo lo contrario, su cuerpo gozaba de una fuerza y un vigor tales que le permitían atender cómodamente los trabajos de la casa y el huerto, además de atender durante largas horas a los numerosos visitantes. Durante el tiempo que permanecían en su cuerpo las Especies Eucarísticas, Teresa se encontraba siempre bien, pero si pasadas las 24 horas no volvía a recibir la Sagrada Comunión sentía que le faltaban las fuerzas y que llegaba ya al fin de su vida. Pero apenas comulgaba, renacía con más ímpetu.
Teresa Neumann solía padecer por temporadas fuertes sufrimientos; ella vivía estas situaciones como una inmolación por los pecados de los hombres.

UNA PRUEBA DE FUEGO

En cierta oportunidad se encontraba fuera de su pueblo, era ya de noche y se sentía mal a causa de estos sufrimientos expiatorios. Los presentes temían por su vida y ya el sacerdote pensaba en la conveniencia de administrarle el Viático.
Cerca de la casa donde se encontraba había una pequeña capilla privada en la que se había conservado una Santa Hostia con la intención de que Teresa pudiera comulgar al día siguiente. En su lecho de dolor, sintió Teresa un ardiente deseo de recibir a Jesús Sacramentado. Sin necesidad de ningún sacerdote, Jesús pasó del Sagrario donde estaba al corazón de la enferma. Cuando Teresa le dijo al sacerdote que la asistía que ya había comulgado, éste quiso cerciorarse. Se dirigió inmediatamente a la capilla en busca del copón del Sagrario y no encontró allí la Hostia que había dejado. Fueron numerosos los presentes que pudieran atestiguar la veracidad del hecho.
El Rvdo. Helmut Fahsel, párroco de Berlín, gran psicólogo, quiso llevar a término un estudio completo sobre el caso de Teresa. El 26 de junio de 1931 fue Teresa a casa del párroco Naber, donde se encontraba ya el P. Fahsel, quien la halló abatida y con una gran debilidad. Le preguntaron qué le sucedía y contestó que sufría mucho por la conversión de una moribunda. Rogó al sacerdote que le diera la Comunión y el P. Fahsel los acompañó a la sacristía. Allí, y cuando éste se disponía a darle la Comunión, se encontró frente a una Teresa muy tranquila, con los brazos cruzados sobre el pecho y la boca cerrada. Esta era la posición en que quedaba después de recibir la Santa Hostia. Ante la confusión del P. Fahsel, Teresa levantó la cabeza y abrió la boca, mostrando una blanca y clara Hostia.

OTROS FENÓMENOS

Se daban en la estigmatizada otros fenómenos interesantes que generalmente acompañaban el acto de recibir la Sagrada Comunión.
A veces recibía el sacramento en estado de éxtasis y en estas ocasiones, al depositarse la Hostia sobre su lengua, desaparecía instantáneamente. El P. Fahsel atestigua que la desaparición de la Hostia de esta manera le fue confirmada por diferentes sacerdotes que le habían dado la Comunión. El mismo P. Fahsel afirma que él notó también similar prodigio: ni el más mínimo movimiento de deglución. Sólo cuando no estaba en estado de éxtasis podía verse que deglutía normalmente la partícula. En Teresa Neumann la duración de las Sagradas Especies abarcaba a veces hasta 24 horas y también más tiempo. Esta duración era menor cuando ella pedía a Dios sufrimientos especiales por la conversión de alguien. Apenas cesaba en ella la presencia de Jesús, su cuerpo comenzaba a sufrir. Se pudo comprobar que los días de Viernes Santo, fecha en que no se permitía a los fieles comulgar, las Especies Eucarísticas duraban en ella cerca de 48 horas.
Teresa Neumann ha muerto ya y todo lo dicho ha podido ser comprobado por quienes han deseado hacerlo. Fueron muchos los que la visitaron, creyentes y también incrédulos, y todos quedaron admirados ante los hechos.
El mismo Papa Pío XI envió al famoso y docto Padre Gemelli, Rector magnífico de la Universidad Católica de Milán, a fin de que controlara todo lo que sucedía a Teresa, y el sabio sacerdote lo sintetizó diciendo: “Aquí está la mano de Dios”.




EN LA INTIMIDAD CON CRISTO

Cuerpo y...Sangre

Conocido y famoso es en España el caso de los Corporales de Daroca. Según la tradición, un sacerdote se disponía a administrar la Comunión a unos guerreros, cuando los árabes atacaron repentinamente el campamento de los ejércitos cristianos, situado cerca del castillo de Codol. Para evitar la profanación, el celebrante guardó precipitadamente las Sagradas Formas envolviéndolas en los corporales que había sobre el altar. Cuando, pasado el peligro, fue a ponerlas en el Sagrario, las Hostias consagradas habían sangrado y se habían adherido, por la propia sangre, al paño que las contenía. Seguros de que había sido un milagro, los cristianos se lanzaron contra los moros y les vencieron. Tras la victoria, las ciudades de Teruel, Calatayud y Daroca se sortearon los Corporales, quedándose en esta última ciudad. Y todos los años, el día del Corpus, se expone públicamente el Santísimo Misterio, como allí lo llaman. • F.X. FORTUN, El Sagrario y el Evangelio.

También el cuerpo

No sólo la cortesía y la buena educación, sino la amabilidad nos llevan a estrechar la mano de nuestros conocidos, a abrazar y besar a nuestros familiares.
La vida civil y social -y no digamos la militar o la deportiva- está llena de signos de veneración: se inclina la cabeza ante los reyes, se saluda respetuosamente a la bandera, etc. Y, ¿no vamos a venerar también con el cuerpo a Jesús Sacramentado?.
La genuflexión -manteniendo el cuerpo erguido, doblar la rodilla derecha hasta que toque el suelo- es el modo corriente de adorar a Jesucristo realmente presente en la Eucaristía.
Según las normas de la Conferencia Episcopal, los fieles deben hacer genuflexión (doblar la rodilla, apoyándola en el suelo) al pasar por delante del Santísimo expuesto o reservado.
Pero, quedarse en el gesto es muy poco.
Conviene que la genuflexión sea pausada y digna, no una burla grotesca como la de los soldados en la casa de Pilatos.
Evitemos las prisas, los garabatos o los amagos de genuflexión que más bien parecen una pérdida momentánea del equilibrio. Y un propósito: al poner nuestra rodilla en el suelo, decir -con el corazón- alguna jaculatoria a Nuestro Señor.

Para poder resistir

Cuando en el año 1901 se cerraron en Francia todos los conventos y se expulsaron de todas partes a los religiosos, se permitió que continuasen en el hospital de Reims las monjas enfermeras. También allí se presentó la comisión inspectora del Consejo Municipal e invitó a la Superiora a abrir todos los cuartos y salas. La Superiora obedeció. Abrió una sala, otra y otra... Los miembros de la citada Comisión se sintieron casi mareados en aquel ambiente, y pálidos, sin proferir palabra, dieron por terminada la visita. Al despedirse, uno de ellos preguntó a la religiosa:
—Usted, ¿desde cuándo está aquí?
—Desde hace cuarenta años.
—¿Y de dónde sacó fuerzas para resistirlo?
Esta fue la respuesta que obtuvo:
—¡He comulgado todos los días! Si no estuviese en medio de nosotros el Santísimo Sacramento, ninguno podría resistir.

• Julio EUGUI.

Una picardía santa

Dentro del furioso vendaval que se desató en la Iglesia en los años posteriores al Concilio Vaticano II, no faltaron los que atacaron la verdad de este sacramento. El resultado no ha sido sólo el entibiamiento de algunos fieles, sino los ultrajes que ha recibido el mismo Señor Jesucristo y que llevaron al Papa Juan Pablo II a pedirle perdón en nombre de todos. El culto a la Eucaristía fuera de la Santa Misa está detalladamente prescrito por las Leyes litúrgicas de la Iglesia. Es lógico que la autoridad eclesiástica prevenga los posibles abusos y determine el modo y la ocasión de la veneración pública a Jesús Sacramentado. Pero el pueblo cristiano ha sido siempre avispado y ocurrente. Así han ido surgiendo en torno a tan solemne misterio muchas pequeñas devociones que no tienen nada de pequeñas, pues las engrandece la magnitud del Sacramento. Por ejemplo, ante la imposibilidad de comulgar surge la comunión de deseo, o espiritual. Para “devolver” a Cristo la gracia de la comunión recibida en la Misa, surge la Visita al Santísimo Sacramento. Cuando el amor es tan grande como el de los santos, se llega a la audacia de “asaltar sagrarios”(No seas tan ciego o tan atolondrado que dejes de meterte dentro de cada Sagrario cuando divises los muros o torres de las casas del Señor. -Él te espera». (Beato Josemaría Escrivá, Camino, 269).




Para un cristiano...

¿Qué es un CONGRESO EUCARÍSTICO?

En el verano de 1873, la Srta. Tamisier tuvo la oportunidad de asistir a una ceremonia en la cual, un grupo de sesenta diputados del parlamento francés consagraron Francia al Sagrado Corazón de Jesús. Allí tuvo la inspiración de hacer algo para asegurar el reino social de Cristo, a fin de que Cristo fuera el fundamento de compromiso de los cristianos al servicio de la sociedad. Y vió en la realización de una pública manifestación de Fe en torno a la Eucaristía, la forma de conseguirlo.
Al rendir adoración a Cristo, presente en la Eucaristía, se daba nueva fuerza a las manifestaciones de adoración y reconocimiento de su presencia real, desconocida en ocasiones y olvidada en la vida corriente de los cristianos.

UNA RESPUESTA AL LAICISMO

Además, sería una respuesta directa al grave problema, al que por entonces se enfrentaba la Iglesia en Francia y, más aún, en el mundo occidental. Por una serie de causas históricas, se había producido un movimiento que buscaba desarrollar un mundo al margen de la Iglesia. Este movimiento llegó a hacerse hostil a la Iglesia y quiso una sociedad totalmente ajena a lo religioso o, para usar el término de la época, una sociedad laica. Una manifestación pública de fe en la Eucaristía, de parte de los católicos, sería una respuesta a una sociedad que rechazaba la fe.
En 1874 consiguió organizar, con el apoyo de Mons. Segur, una magna peregrinación al santuario de los “padres grises”, cerca de Aviñón, en cuya capilla se hallaba expuesto el Santísimo desde hacía más de seiscientos años. Esta peregrinación fue la primera de las peregrinaciones a ciudades y lugares notables por la devoción a la Eucaristía, como la citada Aviñón, Ars, Douai, Angers y Faverney.
De esta forma empezaba a manifestarse la fe y el amor a Jesucristo en el Santísimo Sacramento y, al mismo tiempo, se comenzaba a profundizar en el conocimiento del Misterio eucarístico y a estudiar los medios para difundir las obras eucarísticas.

EL MEDIO IDÓNEO: LOS CONGRESOS

Mons. Mermillod, obispo de Lausana y Ginebra, conociendo la especial vocación concedida por Dios a la Srta. Tamisier para que se consagrara a la salvación social por medio de la Eucaristía, propuso a ésta como el medio más adecuado para el desarrollo y la difusión de las obras eucarísticas el modelo actual de las asambleas internacionales, en las que deberían reunirse los representantes de dichas obras eucarísticas extendidas por el mundo. De esta forma, se llegó a la denominación de “Congresos Eucarísticos” .
León XIII aprobó el proyecto de celebrar un Congreso Eucarístico en Lille (1881). Después de este primer Congreso fueron celebrándose otros. La obra fue consolidándose y cada Congreso suponía la superación del anterior en solemnidad.
La Obra de los Congresos Eucarísticos es una organización cuyo objetivo es manifestar, acrecentar y propagar la vida católica en todo el mundo por medio del culto a la Eucaristía. Constituye en la vida de la Iglesia una auténtica institución, desde el momento en que cuenta con un reglamento y es aceptada universalmente como uno de los testimonios de catolicidad más importantes.
El artículo 1 del primer Reglamento reza así: “La Obra de los Congresos Eucarísticos tiene como fin hacer conocer, amar y servir cada vez más a Nuestro Señor Jesucristo en el santísimo Sacramento del altar, por medio de solemnes reuniones internacionales periódicas y trabajar en esta línea para extender el reino social en el mundo.”
En cada Congreso se tiende a este fin de dos maneras:
1) Con la oración, comuniones, adoraciones, homenajes solemnes al Rey de los reyes y, sobre todo, con la manifestación final de fe que es un acto espléndido público de reparación y de amor al Santísimo Sacramento.
2) Con reuniones en las que se estudien los mejores medios para extender la devoción a la Eucaristía, bajo todas las formas aprobadas que puede tener esta devoción. El Congreso Eucarístico, que en los tiempos modernos se ha introducido en la vida de la Iglesia como peculiar manifestación del culto a la Eucaristía, es una reunión del pueblo cristiano de toda raza, lengua y nación, alrededor de Cristo, en el sacramento de su Misterio Pascual, y en torno a un gran número de obispos y del representante del Papa, o del Papa en persona. Es como una “estación del orbe” católico, en un lugar concreto, e invitado por una Iglesia concreta para que todos juntos reconozcan más plenamente el misterio de la Eucaristía bajo un aspecto particular y lo veneren públicamente.
Los Congresos Eucarísticos constan de tres partes importantes:
1) Los actos religiosos y litúrgicos (misas, comuniones, adoraciones diurnas y nocturnas, solemnes funciones litúrgicas, procesiones públicas con la Eucaristía, etc.);
2) Los actos de estudio o parte cultural, que comprende las disertaciones dogmáticas, teológicas, estudios históricos, y demás sobre la Eucaristía;
3) Asambleas, exposiciones y similares, destinadas a dar a conocer la Iglesia Católica.
En el Congreso Eucarístico Internacional de Munich, en 1960, se produjo un profundo cambio en la concepción de la celebración del Congreso modelándola según las antiguas estaciones cuaresmales de Roma, revividas por Juan XXIII en 1959.
Juan XXIII confirmó el nuevo modelo del Congreso como “una función para el mundo entero, en la que la multitud de fieles dirijan fervientes oraciones al cielo por la Iglesia militante y por las necesidades del mundo”.




Inés Gonxha Bojaxhin, “Madre Teresa de Calculta” nació el 27 de agosto de 1910 en Skopje, capital de la Macedonia en Yugoslavia. Su padre nació en Albania y era tendero en Skopje.
A los doce años quedó impresionada al escuchar de labios de un misionero «Cada uno en la vida debe seguir su propio camino.» Ella lo recuerda así: «Fue la primera llamada que recibí de Dios. Fue entonces cuando simplemente decidí entregarme a Jesús, para lo que Él quisiera de mí. Pero no pensaba entonces en hacerme religiosa, monja.»
Pasaron seis años y esa llamada se hace más intensa. Cuando cumple los dieciocho años, el 29 de noviembre del año 1928, ingresa en la casa matriz de Nuestra Señora de Loreto, en Rathfarnham (Irlanda).
En 1929 es enviada a la India, a Calcuta. Allí cursa la carrera de Magisterio y se dedica a la enseñanza de niñas de la alta sociedad en el St. Mary’s High School.
«La segunda llamada —cuenta la Madre Teresa— se produjo veinticuatro años después de la primera, cuando viajaba en un tren en ruta a Darrjeeling. Debería dejar el convento y ayudar a los pobres, al tiempo que convivía entre ellos. Fue una orden. Nunca tuve una visión extraordinaria, simplemente recibí una llamada.» Fue en diciembre de 1948 cuando se va a vivir a los suburbios: «Fue como un día maravilloso –recuerda–. Encontrarse cara a cara con la pobreza, con Jesús. Me dio una gran alegría, paz y fuerza interior.»
LA FUNDACIÓN
Su primera escuela fue en un parque público. Después en una buhardilla. Vienen las primeras vacaciones y el 7 de octubre de 1950 surgen las Misioneras de la Caridad.
Pablo VI les otorga la aprobación pontificia el 1 de febrero de 1965. Entre otros muchos, el 17 de octubre de 1980 se le concede el Premio Nobel de la Paz. La Madre Teresa ha dicho que todos estos premios y galardones quiere que sólo sirvan «para que los hombres se acerquen más a Dios»
.

RESPUESTA CONTUNDENTE

El 24 de marzo de 1989, el padre George Rutler en su sermón habitual, expresó su experiencia durante el diálogo con la Madre Teresa de Calcuta. En presencia de numerosos sacerdotes que atestiguan la veracidad del mismo, y que por distintos medios lo han hecho conocer, el personalmente la interrogó de la siguiente forma:
“Madre, ¿cuál es para usted el problema más grave en el mundo en estos momentos?”
Luego de unos segundos de silencio, responde con seguridad:
“En todas las partes del mundo en las que estuve, lo que más me entristece y más daño está haciendo es que la gente reciba la Comunión en la mano” .




Sobre el respeto a la Eucaristía

Durante su visita a Fulda, Alemania, realizada en Noviembre de 1980, Su Santidad Juan Pablo II concedió una entrevista a los periodistas de la Revista “Stimme des Glaubens”. En el curso de la misma fue interrogado, entre otras cosas, de la siguiente manera:
Periodista: “Santo Padre, ¿cuál es su opinión sobre la COMUNIÓN EN LA MANO?
Juan Pablo II: “Hay una carta Apostólica sobre la existencia de un permiso especial válido para ésto. PERO YO LE DIGO A USTED QUE NO ESTOY A FAVOR DE ESTA PRÁCTICA, NI TAMPOCO LA RECOMIENDO.
El permiso fue otorgado debido a la insistencia de algunos Obispos diocesanos”.

Esta nota trata de contestar más o menos brevemente algunas de las objeciones que se escuchan por la calle - y en algunas Parroquias - al hablar de la COMUNIÓN EN LA MANO, viniendo de personas que no están bien informadas. Habrá quienes a su poca información han añadido opiniones personales poco objetivas, interesadas, que encubren - más o menos inconscientemente - cierta soberbia. Estos y los que radicalmente aceptan por bueno todo lo que hace la mayoría... probablemente no comprendan nada.
Se objeta frecuentemente:
1.- “Jesús dio en el Cenáculo la Comunión en la mano a los Apóstoles”
Eso no lo dice el Evangelio. Es sólo una suposición. Las únicas manos que aparecen como protagonistas en el relato evangélico son las “santas y venerables” de Jesús. Pero aún cuando así fuere, lo que no carece de lógica, los Apóstoles estaban siendo ordenados Sacerdotes, o mejor, Obispos, del Nuevo Rito del Nuevo Testamento. Ellos podían; los simples fieles no pueden, pues no tienen el Sacerdocio ministerial ni han recibido ningún grado del Sacramento del Orden. Y como dice Santo Tomás: “A ningún otro, sino al Sacerdote, le es lícito tocarlo”.

2.- “Lo ha aprobado la Iglesia”
Eso es media verdad. Para empezar, debemos recordar que la mayoría de los Obispos del mundo estaba en contra de esta práctica. Consultados por orden del Santo Padre acerca de tres cuestiones, estas son las respuestas:
“a.- ¿Se ha de acoger el deseo de que, además del modo tradicional, se permita también el rito de recibir la Sagrada Comunión en la mano?
Respuestas: Placet (Sí) 567 votos, Non placet (No) 1.233 votos
b.- ¿Place que se hagan experimentos de este nuevo rito en pequeñas comunidades, con el consentimiento del Ordinario del lugar?
Respuestas: Placet (Sí) 751 votos, Non placet (No) 1.215 votos
c.- ¿Piensa que los fieles, después de una preparación catequética bien ordenada, han de recibir de buen grado este rito?
Respuestas: Placet (Sí) 835 votos, Non placet (No) 1.185 votos
Por las respuestas dadas se ve que la mayor parte de los Obispos estiman que no se debe cambiar la disciplina vigente; más aún, que el cambio sería dañoso, tanto para el sentimiento como para el culto espiritual de los mismos Obispos y de muchos fieles.”
(Estos datos son TEXTUALES DE LA INSTRUCCIÓN “MEMORIALE DOMINI” del 29 de Mayo de 1969.)
Además, la aprobación eclesiástica se concede sólo a las Conferencias Episcopales que lo solicitan; y, aún así, cada Obispo en su Diócesis tiene Autoridad para aprobar o no este rito. Hay, por tanto, países y Diócesis en las que el rito de Comulgar en la mano está prohibido. Argentina es uno de estos.

3.- “No es más santa la lengua que la mano”
Efectivamente, la Santidad no depende de la Anatomía; no está en los miembros del cuerpo sino en el recto uso que hagamos de ellos según la Voluntad de Dios. Nuestros cuerpos no nos pertenecen; son Templos de Dios: “Glorificad a Dios con vuestro cuerpo” (I Cor. 6,13-20), nos dice S. Pablo. Tenemos distintos miembros y sentidos, con distintas funciones. Las manos son los elementos de posesión que más nos relacionan con el medio. De ahí que en múltiples expresiones nos refiramos a ellas: “manos a la obra” “échale una mano”, “daos la mano”, “llegar a las manos”, “todo pasa por sus manos”... Las manos parecen estar al final del camino de los sentidos. A muchos de los que visitan una exposición les gusta ver y... tocar. El tacto encierra un sentido de cierto dominio sobre lo tocado; por eso no está bien tocar lo que a uno no le pertenece, tocarlo todo. El deportista que con su esfuerzo ha logrado vencer en una prueba puede acariciar con sus manos, satisfecho el trofeo que se ha merecido. En la Comunión Cristo viene a nosotros, pero... “no somos dignos”, recitamos antes de Comulgar. No recibimos un trofeo humano, material. No es que yo merezca la Eucaristía, como podría pensar aquel fariseo cumplidor que oraba de pie en el Templo. La Sagrada Eucaristía es un Regalo del Padre que sobrepasa infinitamente mis merecimientos, y que yo debo recibir con humildad y acción de gracias. No es Algo que yo deba estrechar en mis manos pecadoras, sino en mi pecho, en mi corazón contrito, amoroso, confiado. Sto. Tomás, incrédulo y desconfiado, quería ver y tocar las llagas de Cristo resucitado, pero fue reprendido por Jesús. Además está la cuestión de la dignidad; al sacerdote se le ungen las manos; son manos sagradas. El mismo es algo sagrado, segregado de la comunidad para el servicio divino (Heb. 5,1). Las manos del fiel son profanas, mundanas... Seamos humildes: cada uno desde su puesto, procuremos dar la mayor gloria a Dios.

4.- “No es una práctica nueva”
Pero sí superada y desechada por la Iglesia, que guiada por el Espíritu Santo camina hacia su perfección. La Comunión en la mano es hoy un anacronismo; con un agravante: cuando se utilizaba esta práctica no se comprendía con tanta profundidad el Misterio Eucarístico.

5.- “Para los antiguos Cristianos, Comulgar en la mano no significaba menos respeto que comulgar en la boca”
La comparación no es válida, pues los Cristianos a que se refieren sólo conocían el primer modo. Sin embargo los Santos Padres pedían a los fieles que se acercaran a comulgar “con temor y temblor” (Cfr. S. Juan Crisóstomo, S. Jerónimo, S. Agustín...). Y se respira en ellos un clima de respeto y un sentimiento de indignidad, que están pidiendo a gritos la llegada del rito de la Comunión en la boca.

6.- “En la mano es un gesto más natural”
Puede parecerlo. Pero en la Sagrada Eucarística no hay nada natural. Todo es sobrenatural. No es pan y vino lo que tomamos. Es el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Julio de 1988, ante el mundo entero, Juan Pablo II niega la comunión en la mano durante la canonización de Simón de Rojas. Así reafirma su opinión sobre esta práctica.
(Imagen obtenida de la Televisión)

7.- “Es más higiénico Comulgar en la mano”
Este temor de algunos nos recuerda el de los Apóstoles cuando en la barca agitada por el temporal, despiertan asustados a Cristo, que parece dormido. Él les dice: “¿Por qué teméis, hombres de poca Fe?” (Mt 8,26). Debíamos pensar: ¿Acaso el Cuerpo de Cristo, cuyo manto curó a la hemorroísa, va a ser causa de enfermedades?. Realmente es un argumento que denota poca Fe. San Hipólito decía: “Cada fiel procure tomar la Eucaristía... pues si es fiel en tomarla, aunque se le dé veneno mortal, no tendrá el veneno poder sobre él” ¿Que el Sacerdote mete a veces los dedos en la boca del comulgante? Puede ser; pero hay una solución: que ni el ministro ni el fiel tengan prisa en el acto más grande de nuestra Religión. Y una vez más lo decimos: No es cuestión de higiene sino de dignidad.

8.- “En caso de aglomeración de fieles, cualquiera puede dar la Comunión, para que la Ceremonia no se alargue”
Es una tentación. Recordemos de nuevo que Cristo no entregó su Cuerpo a las multitudes del Monte de las Bienaventuranzas. Allí ofreció sólo un símbolo eucarístico, y les alimentó con el Pan de su Palabra. Pero su Cuerpo y su Sangre los reservó para un lugar callado, tranquilo, sin prisas, en la intimidad, con el pequeño grupo de Apóstoles escogidos (sólo Judas tenía prisa por consumar su traición).
Pero si a pesar de todo se desea celebrar la Eucaristía en medio de la muchedumbre, hay que organizar bien la Ceremonia o suspenderla. Se debe conseguir un grupo de sacerdotes proporcional al de fieles. Deben ofrecerse a la multitud, con tiempo suficiente, los servicios del Sacramento de la Penitencia. Hay que preparar dignamente el lugar, y organizar con todo detalle el momento solemne de la Comunión para que se cumpla escrupulosamente toda la Liturgia.

9.- “La Ceremonia es más rápida si se Comulga en la mano”
Esto no es cierto. La Liturgia, cuando se autoriza la Comunión en la mano, contiene los siguientes requisitos:
1.- El comulgante hace un acto de Adoración.
2.- El Sacerdote observa si la mano del comulgante está limpia.
3.- El comulgante extiende la mano izquierda sobre la derecha.
4.- El Sacerdote muestra la Sagrada Forma diciendo: "El Cuerpo de Cristo", y espera a que el comulgante responda: "Amén".
5.- El Sacerdote deposita la Sagrada Forma en la mano del que comulga.
6.- El fiel toma el Santísimo con su mano derecha y lo lleva a la boca.
7.- Consume la Eucaristía delante del Sacerdote.
8.- Tanto el Sacerdote como el fiel han de comprobar que no quedan Partículas Sagradas en la mano.
Pero no es cuestión de rapidez sino de dignidad. A Dios no se le escatima el tiempo.




EL MASTERPLAN
El Enemigo al acecho

Este trabajo tiene un interés extraordinario por su actualidad.
La primera edición fue sacada a la luz en julio de 1973. Por su gravedad y trascendencia merece la atención de todos, y en particular de la Jerarquía Eclesiástica.
¡Más que nunca es necesario encomendarnos al Arcángel San Miguel para que desbarate el diabólico plan!

CAPÍTULO I: EL MASTERPLAN

Alguien dejó olvidado en mi oficina médica un sobre grande, cerrado. Después de dos meses nadie lo reclamó. Lo abrí para averiguar la identidad de su dueño. ¡Lo que encontré fue una sorpresa!:
EL MASTERPLAN PARA DESTRUIR LA IGLESIA. Nadie firmaba, no se daba ninguna dirección, nada más que un plan riguroso para destruir la Iglesia de Cristo. Se dice que hay más de 1300 comunistas que se han hecho sacerdotes católicos para destruir la Iglesia de Cristo por dentro, para horadarla desde sus entrañas. Yo no sé si es cierto, pero lo que sí es cierto es que el “Masterplan” es una obra maestra de increíble audacia que, si llega a trabajar, puede resquebrajar desde sus cimientos a la Iglesia Católica.
Según el Masterplan, la Iglesia deberá estar “arruinada” para el año 1980. Me he animado a publicarlo porque estoy seguro que ayudará a abrir los ojos a muchos sacerdotes y buenos cristianos antes de que sea demasiado tarde. ¡Alerta, amigo! Alguien trabajará muy en contra de la Iglesia. ¡Abre tus ojos! No duermas, que el Demonio está despierto. El “Masterplan” parece algo perfecto. Lo segundo: cómo llevarlo a cabo paso a paso. Lo tercero: quién lo va a realizar.

CAPÍTULO II: IGLESIA UNIVERSAL EN LUGAR DE IGLESIA CATÓLICA

El Masterplan señala en principio que de todas las Iglesias que se llaman cristianas, el bloque más firme, el que las mantiene a todas, es la Santa Iglesia Católica, y una vez que ésta se tambalee, toda la cristiandad caerá por su peso. Hay que quitarle el nombre de Santa, porque así está llamando constantemente la atención sobre Dios, es algo sagrado, y esto sobra. Y para quitarlo es fácil, basta con insistir que debemos acercarnos más a los hermanos protestantes, y que los católicos digan que la Iglesia es Santa, ofende a éstos, y por lo tanto, los católicos no deben insistir en eso. Y así de fácil, para el año 1980 nadie dirá: Una, Santa, etc. Otra palabra que sobra es “Católica”, porque es muy arraigada con la adoración a Dios, a Cristo, y a la Santísima Virgen, y eso hay que derrumbarlo. Para hacerlo es fácil: hay que sustituir lo de “Católico” por “Universal”, al fin es lo mismo, parece que dice lo mismo, pero se quita el sabor sagrado de adoración a Dios y a Cristo que lleva el nombre católico. En el año 1980 quedaría en todo el mundo así la “Iglesia Universal” con todas las iglesias unidas, donde quedarían incluidos también los judíos, los musulmanes, los hindúes, etc.
El primer mandamiento de esta “Iglesia Universal” y el único, sería: “amar al prójimo como a tí mismo” ¡Porque en éste seguiría existiendo un Dios toda bondad!. Pero un Dios que es tan bueno que no castiga; y como no puede castigar, todo el mundo se olvidará de Él muy pronto. Porque el Dios que no infunde respeto, que no se le teme, la gente lo olvida. Pero todo esto, repito, es el fin del plan. El plan debe ser cosa sencilla, quitar cosas “poco importantes”, sembrar una “piedad falsa” de compasión para los no católicos, acercarse a los no católicos, abrir las puertas de la Iglesia a los que no lo son, quitar las cosas “sin importancia” que los puedan herir.

CAPÍTULO III: EL AMOR AL PRÓJIMO... SIN AMOR A DIOS

Por supuesto es el fin del Masterplan. Pero muchos años antes hay que empezar con cosas pequeñas, más simples. Es un plan que dura 25 años, hay que tener paciencia, constancia y, sobre todo, conseguir la colaboración de los Obispos, los sacerdotes y los buenos católicos.
Siempre en el nombre del “amor”, de la “caridad”. Aunque esta palabra “caridad” también sobra, porque habla del amor al prójimo, pero está ligada también con el amor a Dios, a Cristo, y con el amor a la Santísima Virgen y a los Santos. Así es que nada de “caridad”, sólo “amor”. Será muy fácil sustituir una palabra por otra, porque dicen lo mismo, y además, amor es más moderna, más inteligible al pueblo y puede unir más a todos.
Quizás ahora, querido amigo, no se percate de la trascendencia incalculable de este plan. Estoy seguro que según vaya conociendo los detalles se dará cuenta de que es sencillamente diabólico, que conduce a destronar a Cristo y a la destrucción de la Iglesia de Cristo, es definitiva. A la destrucción del amor al prójimo, porque el amor al prójimo no puede subsistir sin la base esencial del amor a Dios, como muy bien reconoce el Masterplan.
Pero antes de pasar ahí quiero que no se me olvide lo de la palabra “piedad”. El Masterplan dice que también sobra, que hay que sustituirla por la palabra “comprensión”, que dice lo mismo en relación con los hombres, con los hermanos, pero que no conlleva al significado de unión con Dios, con Cristo, con la Santísima Virgen, etc. Será fácil: Hay que insistir en que eso de “piedad” suena a beato, a gente hipócrita, a gente sin carácter, hay que decir que “piedad” suena a vieja que no tiene nada que hacer y que va a pasar el tiempo en la Iglesia.
LA ESENCIA DEL MASTERPLAN ES INCREÍBLEMENTE SENCILLA, CONSISTE EN IMPLANTAR EL AMOR Y ADORACIÓN AL HOMBRE Y QUITAR EL AMOR Y ADORACIÓN A DIOS. El Masterplan razona así: UNA VEZ QUE HAYA DESAPARECIDO EL AMOR A DIOS, LOS HOMBRES NO SE PUEDEN AMAR, SINO SE ODIARÁN. Así es que la meta consiste en modificar el primer mandamiento de la Ley de Dios, que dice: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” reemplazándolo por “amar al prójimo como a tí mismo”.
El plan es muy atrayente porque se hace todo en nombre de una gran causa: El amor al prójimo ¡sin amor a Dios! Y con este lema, nada menos que en nombre del “amor” se consigue fácilmente la colaboración sincera de buenos católicos, de sacerdotes y de Obispos, para tratar de terminar con el amor a Dios, con el amor a la Fuente de todo Amor.
En nombre del amor se trata de conseguir el odio a la esencia del amor a Dios.

CAPÍTULO IV: ¡FUERA SOTANAS Y HÁBITOS!

Lo primero del Masterplan es quitar de la gente las cosas externas “sin importancia”. Los primeros años se dedicarán a que las gentes no usen las medallas, ni los escapularios... que los ¡SACERDOTES Y MONJAS DEJEN DE USAR HÁBITOS!, todas estas cosas externas parecen “sin importancia”, dice el Masterplan, pero son testimonios de vida que constantemente mantienen en el ambiente de Dios, de Cristo y de la Virgen... y eso es lo primero que hay que quitar. Hace 2O años el Masterplan planeó quitar estos hábitos porque son testigos de vidas que se dan a Dios. Cada hábito de una monja en la calle, era un grito de vida entregada al amor de Dios, era el grito silencioso, pero constante, de que Dios y Cristo existen en el siglo XX, de millares de personas dispuestas a sacrificar su única vida por amor a Cristo.
El plan era empezar a decir que los hábitos son cosas anticuadas; en segundo lugar divulgar la idea de que vestidos de seglares, los sacerdotes y monjas, se pueden introducir e infiltrar en ambientes, mientras que el hábito era una barrera que separaban a los “hermanos” protestantes de los católicos.
El Masterplan ha tenido sin duda gran éxito. Ya no se ven monjas ni sacerdotes en las calles, ni en ninguna parte. Esta es la primera parte del plan. La parte final del plan es conseguir que no existan de verdad. El Masterplan espera que la gente se olvide de la figura del sacerdote y de la monja; al no verlos está seguro que la juventud va a ignorar su existencia y así a nadie se le va a ocurrir ni pensar en la posibilidad de hacerse sacerdote o monja.

CAPÍTULO V: ¡QUE SE CASEN LOS SACERDOTES!

El segundo objetivo es conseguir que los sacerdotes se casen. Si los sacerdotes se casan es lo mismo que no hubiera sacerdotes. Dejará de existir la figura del hombre que sacrifica toda su vida por Cristo. Cualquiera podrá ser sacerdote, y si lo es cualquiera, es como si nadie lo fuera. Más adelante veremos a las personas que ha usado y sigue usando el Masterplan. Es increíble, pero es una audacia de lo más refinada, nos están usando a tí y a mí, querido lector; están usando a los buenos católicos, a los sacerdotes, a las monjas, a los Obispos... ¡realmente increíble!... usar al buen sacerdote para destruir el sacerdocio... pero ya lo veremos esto con detalles más adelante.

CAPÍTULO VI: ¡LAS MONJAS A LA CALLE!

El plan contra los hábitos es también sacar a las monjas de sus claustros. La idea es la misma. Insinuar que los “ hermanos” de la calle las necesitan, que una Carmelita puede hacer mucho bien curando enfermos y educando, etc. Realmente, como pueden ver, el plan parece estupendo, cautiva al más inteligente. ¿Quién no se va a conmover ante una llamada urgente de amor al prójimo, de asistir al que sufre, al que llora, al que necesita, si es el mismo Cristo el que sufre y el que llora, cuando sufre y llora el “hermano”?
El Masterplan está teniendo gran éxito en esto. Muchas clausuras ya no son clausuras. Estos monolitos de amor a Dios están dejando de existir. El Masterplan quiere destruirlos del todo, porque sabe muy bien que son ¡HOGUERAS ARDIENTES DE AMOR A DIOS Y A CRISTO! Porque sabe muy bien que estas almas enterradas en vida por Cristo, son el fuego que alienta a la cristiandad. Al salir a la calle desaparecerán esos fuertes infranqueables; al vestirse de seglares pronto se darán cuenta de que se puede “amar” mejor al “hermano” no siendo monja.
El Plan está trabajando muy bien. El final es poner al hombre en el pedestal de Dios. El hombre es Dios; Dios no existe, no hay que adorarlo, no hay que sacrificar una vida entera por Dios, sino por el hombre que es el verdadero Dios. El Masterplan reconoce que mientras haya conventos de clausura HABRÁ CASTILLOS INVENCIBLES DE AMOR A DIOS, y su destrucción es esencial para implantar el primer mandamiento como “amor” al prójimo y olvidarse del amor a Dios.
QUERIDO SACERDOTE O MONJA: ¡POR FAVOR... POR AMOR A DIOS, PÓNGANSE OTRA VEZ SU SOTANA Y SU HÁBITO! Cada paseo que dé por la ciudad estará gritando el amor a Dios y al prójimo cien mil veces mejor que con mil discursos o con mil obras; será un testimonio viviente del amor de Cristo que sigue existiendo realmente en su vida. Y siéntase orgulloso de ser lo que es y demuéstreselo al mundo.
A mi hijo de seis años lo llevé a una escuela católica de monjas que visten de seglares; lo presenté a la directora y mi hijo le preguntó: ¿por qué Ud. no se viste de monja, es que le da vergüenza de que la gente sepa que usted es monja? La directora se puso más roja que un tomate, y no contestó nada... y a mi hijo... después de dos años, ya se le había olvidado eso de que existen monjas. Para él, sólo hay “maestras”... como si Dios hubiera dejado un poco de pasear por las escuelas.

CAPÍTULO VII: LAS COSAS SIN IMPORTANCIA: MEDALLAS, ROSARIOS, ESCAPULARIOS, ETC.

Como se hablaba en el capítulo anterior, lo primero del Masterplan consiste en quitar de la gente las cosas externas, diciendo que son “sin importancia”, que ofenden la sensibilidad de los “hermanos” no católicos.
Ya vimos el ataque del Masterplan contra los hábitos; también hay un plan para hacer que las personas dejen de usar medallas, los escapularios, los Rosarios, etc.
El Masterplan considera todo esto “importantísimo”, porque estas cosas que parecen sin importancia, son las que tienen un ambiente de Dios, de Cristo y de la Virgen... y a Ellos hay que destronarlos del ambiente. En cuanto al escapulario y las medallas es fácil, dice el Masterplan: hay que insistir en que son cosas de beatos, cosas externas, cosas “sin importancia”, pero que ofenden las ideas de los “hermanos” protestantes; por lo tanto será mejor dejarlas, no usarlas, y así los protestantes se acercarán a la Iglesia más fácilmente.
Hasta el año actual este plan ha funcionado. El Escapulario lo trajo la Virgen en el año 1261 cuando apareció en Londres a San Simón Stock, prometiéndole lo más que se puede prometer; dijo la Santísima Virgen que el que muriera con el Escapulario puesto no iría al Infierno. No se puede prometer más por hacer menos; promete el Cielo al que muera vestido con el Escapulario. Es algo incomprensible, cosas de una Madre, himnos de amor.
Yo soy médico y tengo bien aprendida, por experiencia, la lección de la muerte. Sé que tengo que morir, sé que todos tenemos que morir. Sé que tus manos, querido lector, se van a morir un día, tus ojos y tu corazón. Y sé, y tú también lo sabes, que se pudrirán y olerán tan mal que tus mismos familiares lo enterrarán, tus mismos hijos o tus mismos padres tendrán que hacer desaparecer tu mismo cuerpo bajo la tierra, porque nadie soportará su podredumbre. Si después de muerto ganaste el Cielo, hiciste lo que debías hacer en la tierra. Si vas al Infierno... no cumpliste con tu deber en esta vida. Si Kennedy y Cristobal Colón están en el Cielo, hicieron buen uso de sus vidas; si están en el Infierno, las malgastaron neciamente, aunque tuvieron muchos honores, riquezas y poder. ¡Ganarse el Cielo es el fin de la vida de cada persona!
El que al final se salva sabe, el que no, no sabe nada. De ahí repetimos la importancia de la promesa de la Santísima Virgen con respecto al Escapulario.
Más de treinta Papas han recomendado el Escapulario, lo han usado, lo han propagado con las palabras más bonitas que el vocabulario humano permite.
Cientos de miles de sacerdotes y Obispos lo han recomendado ardientemente por siete siglos y lo han usado millones de católicos. Y, de repente, como por magia, hoy día nadie habla de él. Va uno en busca de un Escapulario a las Iglesias Católicas y no hay; los Carmelitas tampoco tienen Escapularios, ni siquiera se molestan en hacerlos. Como por arte de magia no hay Escapularios; como si no valieran para nada; como si fueran cosas de beatos.
Realmente el Masterplan parece que ha tenido éxito en cuanto a esta cosa “sin importancia”, el Escapulario. Y, sin embargo, el Escapulario sigue siendo el arma sencilla de Nuestra Madre, el mimo más cariñoso de la Virgen para sus hijos.
¡Querido amigo católico!: ¿quieres ir al Cielo? Pues es bien fácil: ¡Usa el Escapulario; muere con el Escapulario! Te lo dice tu Madre, la Santísima Virgen María, la Madre de Dios; te lo dicen más de treinta Papas, incluido el Papa actual Pablo VI (Año 1973). ¡No te dejes engañar por las astucias diabólicas del Masterplan! Que te llamen “beato”... pero ¡gánate el Cielo!

CAPÍTULO VIII: ¡EL ASALTO A LA MISA!

La Santa Misa tenía que ser objeto del Masterplan. No trata de desplazarla de una vez, porque eso sería imposible; pero tiene un plan de ataque especialísimo.

1) LA MISA UN BANQUETE: Todo el plan consiste en quitarle el sentido “sagrado” de ser la renovación incruenta del Sacrificio de la Cruz, y dejarla reducida nada más que a un banquete de confraternidad.
Para ello propone muchos detalles. Cada uno de ellos parece que no le quita nada a la Misa, dice el Masterplan, pero todos en conjunto la convertirán en banquete de “hermanos”, y cuando el Sacrificio del Calvario desaparezca de la Santa Misa, la hermandad desaparecerá, como se derrumbaría un mástil al que se le quita el cimiento.
Lo primero, cosas sencillas, y que son razonables: que se diga en el idioma de cada uno, para poder así entenderse mejor en el banquete.
Con ello, dice el Masterplan, se consigue quitar un poco el misterio sagrado de la Santa Misa.

2) LA MISA CARA AL PUEBLO: Que el sacerdote mire a la gente. Esto se aceptará fácil, dice el Masterplan, ¡no puede ser que el sacerdote de la espalda a los feligreses!. Con esto tan sencillo el Masterplan pretende conseguir cosas importantes. La primera es que Dios no sea el centro de la Misa, sino los hombres. Que el sacerdote no mire a Dios, sino a los hombres, ¡además así lo verán sonarse las narices cuando lo necesite!, dice irónicamente el Masterplan. Creo que los cristianos nos hemos tragado esta píldora como tontos. El sacerdote no daba la espalda a los cristianos, sino la cara a Dios, como hacemos todos los cristianos: el que está sentado en la segunda fila no da la espalda al que está en la tercera fila, sino que le da la cara a Dios.

3) LA MISA SIN CRUCIFIJO NI RELIQUIAS: Un pre-requisito esencial para celebrar la Santa Misa es que el sacerdote tenga un Crucifijo. Pero ahora resulta que al mirar el sacerdote al público, el Crucifijo mira al sacerdote, pero da la espalda a los cristianos. Así que se terminará por quitar el Crucifijo del Altar.
En el Altar siempre había reliquias de un Santo. Ahora no se necesitan; sólo una simple mesa de madera, ¡o de lo que sea! porque es un banquete. El caso es quitar de la Santa Misa todo lo que suena a “sagrado”.

4) LA SANTA MISA SIN GENUFLEXIÓN: Insistir en la naturalidad, dice el Masterplan. Que cada sacerdote use la palabra que mejor le salga y los movimientos que más le agraden con tal de que haga genuflexiones en la Consagración, todo lo demás sobra, que lo haga a su modo. El caso es quitar lo que sea misterioso y sagrado, poco a poco. Y que después de lavarse las manos siga usando los dedos índice y pulgar, ¡porque aunque los use para otra cosa, todavía puede consagrar con ellos!

5) LA SANTA MISA AL SERVICIO DE LOS PROTESTANTES: Que se lean lecturas, así se parecerán más a los servicios de los protestantes, dice el Masterplan; el caso es que el Sacrificio del Calvario quede reducido a lo menos posible, que no sea lo central. Que se digan muchos sermones, que se cante mucho, que se saluden los hermanos, que se pida perdón... INSISTIR EN TODO LO QUE LOS PUEDA HACER OLVIDAR UN POCO DE DIOS, DE ADORAR A DIOS... ¡QUE ADOREN AL HOMBRE!
Como ven, el Masterplan es exquisitamente diabólico, porque se basa en cosas buenas, pero su objetivo es quitar la adoración a Dios, que se olvide el Sacrificio de Cristo... y derrumbados los cimientos... el mástil de la “hermandad” se derrumbará.

6) ¡EL SAGRARIO... FUERA DEL CENTRO!:
El Sagrario es un problema ahora. Porque al mirar el sacerdote al público le está dando la espalda al Sagrario. Por lo tanto será mejor quitar el Sagrario del Centro de la Iglesia, ponerlo a un lado, y así el sacerdote no le dará la espalda durante la Misa. Con eso, dice el Masterplan, quitaremos los Sagrarios del Centro de la Iglesia. ¡Esto será un gran paso...!
Insistir poco a poco en lo de banquete. Sugerir que se pongan mesas en las Iglesias, para que los cristianos se junten como en mesas de comer, lo mismo que Cristo y los Apóstoles se sentaron a una mesa. Esto será el punto final, dice el Masterplan, y así Cristo estará fuera, serán solo los “hermanos” sentados en confraternidad. El sacerdote se sentará a una mesa como otro hermano. Será en definitiva reunión de hermanos, pero no adoración a Dios, no acción de gracias a Dios. Se conseguirá un banquete de “hermanos”, pero se olvidarán del Sacrificio de Cristo. Se usará pan corriente, el que sobre se tirará a la basura como otro pan cualquiera, ¡o qué se de a los perros!, dice irónicamente el Masterplan!
Insistir en el amor a los “hermanos” protestantes, dice el Masterplan. Que la Misa se parezca lo más posible a los servicios de los protestantes, para así atraer mejor a los “hermanos” protestantes a la Iglesia Católica. ¡Qué sutil y qué ironía más fina la del Masterplan! ¡Alerta, amigo sacerdote, alerta!

7) CAMBIAR EL SENTIDO DE LA EUCARISTíA. ¡LA COMUNIÓN DE PIE O EN LA MANO!: Todo propósito del Masterplan es quitar de los hombres el Amor a Dios, porque, razona, al final sino se ama a Dios nadie va a amar al prójimo; el amor al prójimo no puede existir sin una razón, el amor al prójimo es un imposible sin el amor a Dios.
La Eucaristía es lo central en el catolicismo, dice el Masterplan, porque, ¡nada menos que Cristo-Dios hecho Pan para hacer a los hombres amor!
No se puede quitar de una vez, porque ningún católico lo aceptaría.
PERO PROPONE UN PLAN DE ATAQUE QUE ES EXQUISITAMENTE DIABÓLICO: LO PRIMERO, QUITAR LO MÁS POSIBLE TODO ASPECTO SAGRADO DE LA EUCARISTÍA; QUE LA GENTE NO SE ARRODILLE PARA RECIBIR LA COMUNIÓN, por ejemplo insistiendo en que es una comida y hay que hacerla de forma natural. Tomar la Comunión con la mano ayudaría a quitarle también ese sentido misterioso, divino, sagrado... es una comida... pues tomarla con la mano, normalmente, sin que le den a uno de comer, sólo a los niños le ponen la comida en la boca y que se use pan corriente, sin misterios, que nada suene a sagrado, sino natural, que se coma, que se mastique... que se haga como en la Última Cena de Cristo.
Esta primera parte está tan bien planeada que conviene a cualquiera: insistir en que se haga como lo hizo Cristo... hacerlo natural... al más bueno convence... PERO EL FIN ES TRATAR DE QUITARLE EL SENTIDO SAGRADO, MISTERIOSO, ¡QUITARLE IMPORTANCIA A LA EUCARISTÍA!
Lo más importante del Masterplan, y es el segundo punto, ES CONSEGUIR QUE CRISTO-DIOS NO SEA EL CENTRO DE LA EUCARISTÍA, SINO INSISTIR QUE LA EUCARISTÍA ES UNA CENA DE CONFRATERNIDAD, es un banquete de comunión de los cristianos, donde se reúnen para amarse.
Esta segunda parte es lo esencial, insiste reiteradamente el Masterplan e indica que es fácil de conseguir: insistir en el elemento de hermandad, de comunión, de reunión de hermanos... y continúa con ironía diciendo: Dejad que los “hermanos” se reúnan y se “amen”; en cuanto les falte Cristo, en cuanto les falte lo sagrado, esos “hermanos” van a terminar discutiendo, y van a terminar por pelearse “hermanamente”.

8) ELIMINAR EXPOSICIONES DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO: Para conseguir esencialmente ésto, el Masterplan propone muchas ideas, además de las ya expuestas: propone que se eliminen las Exposiciones del Santísimo Sacramento porque ahí no hay “banquete” de “hermanos”. Propone que se hagan las Misas y las Comuniones en las casas privadas, porque así se quita ese sentido “sagrado” de la Iglesia, a la Eucaristía; no es que se quite de una vez, dice el Masterplan, pero todo eso ayuda a ir quitando el sabor “sagrado” de la Eucaristía, y convertirlo en sólo sabor de reunión, de confraternidad.
Propone el Masterplan que se acabe con eso de recibir la Comunión fuera de la Misa, insistiendo en que ahí no hay comida de confraternidad.
QUERIDO AMIGO, SI TODO ESTO SE PARECE A LO QUE ESTÁ PASANDO EN TU AMBIENTE, NO CREAS QUE ES PURA CASUALIDAD.
El Masterplan ofrece otros mil detalles que parecen “sin importancia”, pero, razona el Masterplan, ayudarán a quitarle el sentido “sagrado” a la Eucaristía. Así propone que no se use Patena para distribuir la Comunión porque, explica, hay que decir que si se caen partículas de la Hostia, no importa, Dios está en todas partes, al fin y al cabo.
Propone que se trabaje en que los fieles lleven Hostias a sus casas para tenerlas en cuadros o que el padre de familia las distribuya después de las comidas.
Como se puede ver, el Masterplan es exquisitamente diabólico, ofrece cosas que parecen razonables, pero que en definitiva no son más que mentiras disfrazadas de piel de verdad.

CAPÍTULO IX: ¡FUERA LA VIRGEN Y LOS SANTOS!

Esto estaba en los primeros pasos del Masterplan: insistir en que sólo se debe adorar a Dios, no a la Virgen y a los Santos. El Masterplan es muy sutil en esto. Dice que los católicos entendidos saben muy bien que la Iglesia Católica sólo adora a Dios, y que a los Santos los venera como amigos de Dios, no los adora. Pero que será muy fácil meter a la gente sencilla la idea de que la Iglesia Católica adora a los Santos, ya que los tiene en los altares y que eso está muy mal; que solo se debe adorar a Dios.
En cuanto a los Santos el Masterplan ha tenido éxito en muchos sitios. En la mayor parte de las Iglesias ya no hay santos en los altares; en cada sitio dan una razón distinta, pero el hecho es que los Santos han desaparecido de muchas Iglesias.
En cuanto a la Virgen Santísima... ¡eso está siendo un “hueso duro” para el Masterplan!. Tenía mil argumentos para destronarla en el Concilio Ecuménico... pero le salieron mal las cosas. Tenía razones: para acercar más a los “hermanos” protestantes; no insistir en la grandeza de la Virgen, no insistir en que es Madre de Dios; basta con adorar a Cristo, lo demás no es necesario...
Iban las cosas bien en el Concilio para el Masterplan, parecía que, por primera vez en la historia de la Iglesia, la Santísima Virgen iba a ser destronada de su lugar privilegiado en la Liturgia y en la Cristiandad... Pero vino el Papa Pablo VI ¡en persona! y la nombró “MADRE DE LA IGLESIA”... y el Concilio entero respondió ensalzándola de nuevo como la MADRE DE DIOS, reiterando su inquebrantable veneración a tan grandiosa belleza, reafirmando todos los grandes títulos de MADRE, de REINA... y añadiendo los de “NUESTRA ABOGADA”... “NUESTRA AUXILIADORA”... “NUESTRO SOCORRO”, y termina recomendándonos a MARIA “para que apoyados en su MATERNAL PROTECCION, nos unamos más a JESUS”... Y nos recuerda que la Santísima Virgen fue ASUNTA AL CIELO en Cuerpo y Alma, y con su múltiple intercesión, continúa obteniéndonos los Dones de la salvación eterna y continuará hasta la consumación de todos los siglos.
El Masterplan sigue trabajando, tratando de cambiar el sentido de ciertas frases de la Sagrada Biblia. Está publicando Biblias en las que se altera el capítulo I de San Lucas. ¡No se ría querido lector! ya ha salido una Biblia Católica que omite la frase dirigida a MARÍA como la LLENA DE GRACIA, y esta Biblia está recomendada y tiene el NIHIL OBSTAT del Cardenal Patrick O’ Boyle, Arzobispo de Washington, editada en 1970.
El Masterplan dice, ¡y con razón!, que el capitulo I de San Lucas dice muchas cosas buenas de la Santísima Virgen. Dice en concreto, cuatro cosas que hay que alterar de alguna forma: dice que es MADRE DE DIOS, dice que la Santísima Virgen es la LLENA DE GRACIA, dice que es la BIENAVENTURADA ENTRE TODAS LAS MUJERES, y dice finalmente QUE ME LLAMARAN BIENAVENTURADA TODAS LAS GENERACIONES. Así es que esto hay que alterarlo en las Biblias; y también hay que alterar lo que dice San Mateo cuando dice que MARÍA FUE VIRGEN Y MADRE A LA VEZ, como lo había predicho siglos antes el Profeta Isaías. ¡Ya hay Biblias que alteran algunas de estas frases, entre ellas una Católica! Así es que ¡alerta amigo!
El Masterplan dice que es esencial destronar a la Santísima Virgen para destruir la Iglesia. Así sugiere que se le quite el nombre de MADRE DE DIOS, y se le llame solo “mujer”, que es como Cristo la llamó en la Cruz. Sugiere que se diga a todos los vientos lo de los “hermanos de Cristo” y de que la Virgen tuvo más hijos, quitándole así el título de Virgen también. Dice que esto será fácil de meter entre la gente sencilla, sin cultura. Sugiere que no se recen Rosarios, porque eso aleja a los “hermanos” protestantes. Que no se hagan Novenas a la Virgen porque eso es de “beatos”.
Pero la Virgen les ha resultado ser un hueso duro de roer a los planeadores del Masterplan. En el corazón de los católicos sigue siendo la LLENA DE GRACIA, la BENDITA ENTRE TODAS LAS MUJERES, LA MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA. Nada se puede decir más a una persona que lo que dice la Biblia de María; no hay palabras en el vocabulario humano para decir más de un ser... y tampoco hay más títulos que pueda inventar la Iglesia para dárselos a María: REINA DE TODOS LOS SANTOS, REINA DE LAS VIRGENES, REINA DE LOS MÁRTIRES, REINA DEL CIELO, MADRE DEL CREADOR, PUERTA DEL CIELO, VIRGEN PODEROSA, SEDE DE LA SABIDURÍA, ROSA MYSTICA, TORRE DE DAVID, CASA DE ORO, REFUGIO DE LOS PECADORES, CONSUELO DE LOS AFLIGIDOS, NUESTRA ABOGADA, NUESTRA MEDIANERA, NUESTRA AUXILIADORA, INMACULADA CONCEPCION, MADRE DE LA IGLESIA... no existen palabras ni títulos que la Biblia ni la Iglesia puedan idear para decir más de una persona.
La Santísima Virgen sigue estando, gracias a Dios, en el corazón de todo buen cristiano, y sigue siendo el baluarte firme contra las asechanzas del Enemigo.

CAPÍTULO X: LOS EJECUTORES DEL MASTERPLAN

El Masterplan es diabólico. Se dice que ya hay muchísimos sacerdotes católicos, que realmente no son católicos, sino comunistas ordenados de sacerdotes. Pero éstos no serían los reales ejecutores del Plan. Los ejecutores del Masterplan serían los reales católicos que se dejen engañar. Los buenos Obispos y los buenos sacerdotes, y las buenas monjas de verdad que se dejen engañar por el “slogan” de “amor al prójimo”.
Tú y yo, querido amigo católico, son a los que quiere usar el Masterplan para llevar a cabo sus objetivos. A ti y a mí nos quieren embaucar con medias verdades que son las peores mentiras, para que implantemos en el mundo el amor al prójimo, sin el amor a Dios. A ti y a mí nos quieren usar para suplantar a Dios por el hombre; para que se adore al hombre y se olvide a Dios; para que se ame a la mujer y se olvide a la Santísima Virgen. Todo con la esperanza de que, faltando el amor a Dios, se destruirá el amor al prójimo y se hundirá la Iglesia de Cristo.
Te dirán que se puede ser masón y Católico a la vez ; ¡mentira, no les hagas caso!
Te dirán que se puede ser Católico y a la vez espiritista; ¡mentira, te están engañando! Yo conozco a muchos que ya se han dejado engañar en esto.
Te dirán que Cristo es bueno, pero que los sacerdotes y la Iglesia no lo son; ¡mentira disfrazada! ¡Es una media verdad... que es la peor mentira!
Ya nos previno Cristo que los hijos de las tinieblas son más audaces que los hijos de la luz. En esta ocasión muchos hijos de la luz se han dejado engañar por los hijos de las tinieblas. ¡Alerta, amigo, no te dejes tú engañar!
Pero Cristo también nos dijo que estaría con su Iglesia hasta la consumación de los siglos, y que las puertas del Infierno no prevalecerán contra Ella... Y que el Cielo y la tierra pasarán, pero “Mis palabras no pasarán.”
Así que ¡alerta!... y ten confianza que cuentas con Cristo.... y con María, Su Madre, que también es tu Madre.
El Masterplan aspira que en poco tiempo se haya destronado el amor a Dios; y con la astuta esperanza de que el amor al prójimo se hundirá al faltar el cimiento del amor a Dios.
¡Pero las puertas del Infierno no prevalecerán... y seguirá existiendo el amor al prójimo, porque los hombres adorarán a Dios, y lo amarán con todo su corazón, con toda su alma, y con toda su mente.
¡Por lo menos dos personas, que somos tú y yo! ¿Verdad, querido lector?




¿COMUNIÓN SIN CONFESIÓN?

—Para la celebración de la Eucaristía debe fomentarse la contrición y la penitencia, para recibir lo más dignamente posible el cuerpo de Cristo y tal como ya se nos insinúa con el acto penitencial al comienzo de la Santa Misa. ¿No podría servir el congreso para fomentar entre los fieles el deseo de recibir con más frecuencia el sacramento de la Confesión?
—Toca usted ahora un punto importantísimo. A veces parece como si se hubiese perdido la transcendental importancia del sacramento de la penitencia. Si los fieles no se acercan con alegría y agradecimiento a la confesión y, por otra parte, todos se acercan a la comunión, hay entonces algo que no funciona; la diferencia entre la cantidad de los fieles que comulgan y los que confiesan muestra que hay algo en la pastoral que no concuerda. Quizás nos hemos situado, sobre todo en occidente, en una posición “prepascual”, nos hemos olvidado del don del Resucitado, que extiende sus manos sobre los apóstoles y les “sopla”, infunde el Espíritu Santo con las palabras: “Aquellos a quienes les perdonéis los pecados les serán perdonados» (Jn 20, 23). Una comunidad “prepascual” puede convertirse en una comunidad legalista y dura, que no conoce el perdón sino la censura colectiva. En el Antiguo Testamento una transgresión de la ley era un acto, por el cual el culpable tenía que justificarse ante Yahvé y el pueblo con una ofrenda expiatoria; la violación de la ley que siempre afecta al Pueblo de Dios, se expiaba en la Antigua Alianza de modo colectivo. En el cristianismo el pecador es perdonado por Cristo, que es la víctima expiatoria de nuestros pecados; en la Nueva Alianza cada uno de nosotros es “socio” de Cristo, con quien nos entendemos personalmente: El Señor nos busca uno a uno, mientras las noventa y nueve ovejas restantes quedan en el redil; el padre del hijo pródigo le perdona a él personalmente; la mujer busca la dracma que se le ha perdido: Cristo nos busca a cada uno en la confesión, no en un acto colectivo penitencial, que sólo debe servir para prepararse a recibir mejor el sacramento de la penitencia.
Sin la confesión pueden interponerse obstáculos, para que nos llegue la gracia de la Cabeza del Cuerpo Místico y es posible incluso que pongamos resistencia a la misma, pues el pecado no se compagina con la Eucaristía. Si ponemos un trozo de pan en la boca de un muerto, ese pan no le alimenta, ni le revitaliza; lo mismo ocurre con el pan eucarístico; como decimos en términos escolásticos: la Eucaristía es un sacramento de vivos, no de muertos; solamente para los que viven en Cristo es la Eucaristia vivificante y fructificante. El sacramento de la confesión es, por tanto, parte esencial de la vida sacramental y eucarística.

Extracto de una entrevista
al Cardenal Joachim Meisner.




¿CÓMO ADORAR A LA EUCARISTÍA?

EL CULTO DE LA EUCARISTÍA
"En la liturgia de la Misa expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y de vino, entre otras maneras, o inclinándonos profundamente en señal de adoración al Señor. La Iglesia Católica ha dado y continúa dando este culto de adoración que se debe al sacramento de la Eucaristía no solamente ARRODILLÁNDONOSdurante la Misa, sino también fuera de su celebración: conservando con el mayor cuidado las hostias consagradas, presentándolas a los fieles para que las veneren con solemnidad, llevándolas en procesión"

Catecismo de la Iglesia Católica, punto 1378.

INTRODUCCIÓN

“La Iglesia, enriquecida con los dones de su Fundador, observando fielmente sus preceptos de Caridad, humildad y abnegación, recibe la misión de anunciar el Reino de Cristo y de Dios, de establecerlo en medio de todas las gentes, y constituye en la Tierra el germen y el principio de este Reino” (Vaticano II, L.G., c. 1,5).
En el desempeño de esta misión, la Iglesia no recibe mejor trato ni más facilidades que su Fundador. Estar en el mundo sin ser del mundo, sin someterse a él, lleva consigo tentaciones y persecuciones. La lucha se acentúa en estos últimos tiempos.
El actual renacimiento pagano es la manifestación de un humanismo soberbio, en el que se da culto al hombre, al que se le presenta como la medida absoluta de todas las cosas. Sólo se habla de derechos humanos; estos se arbitran mediante leyes que marginan y conculcan los Derechos Divinos. Formas de este movimiento revolucionario son, entre muchas, el liberalismo, relativismo, hedonismo,... que conducen al materialismo, a la inseguridad, al ateísmo, a la ordenación de los pueblos al margen de los Planes de Dios.
Las costumbres de la Iglesia -basadas en la Tradición viva que se enraíza en la Sagrada Escritura- se sienten afectadas por esta revolución:
- Internamente, exaltando el subjetivismo hasta proclamar la autonomía de la propia conciencia (hecho denunciado ya por Pablo VI). Esto genera individualismos, antidogmatismos, contestación,... que rompen la unidad propia de la Iglesia de Cristo.
- Externamente, con una liturgia libre y humanizada, desacralizada. Se busca la comodidad, la rapidez y simplicidad de las ceremonias; el protagonismo humano, sea del que oficia, sea de los fieles. Se acentúa el carácter social de las celebraciones, y surgen múltiples estilos litúrgicos, marcados todos por el desprecio a los valores propios de ciertas formas o expresiones litúrgicas convencionales.
Su Santidad Juan Pablo II denunció algunas de estas desviaciones: “Confusión de las funciones, especialmente por lo que se refiere al ministerio sacerdotal y a la función de los seglares... creciente pérdida del sentido de lo sagrado,... desconocimiento del carácter eclesial de la Liturgia,... Las consecuencias son: ...experiencias, cambios y creatividad indebidas desorientan a los fieles,... la resquebradura de la unidad de Fe y de culto de la Iglesia, la inseguridad doctrinal, el escándalo y la perplejidad del Pueblo de Dios, y casi inevitablemente, las reacciones violentas” (Instrucción “Inaestimabile Donum” sobre algunas normas acerca del culto del Misterio Eucarístico, aprobada por S.S. Juan Pablo II el 17 de abril de 1980, Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino. También publicada en AICA - DOC 75, Suplemento del Boletín Informativo AICA Nº 1227 del 26–6–80).
Gran parte de los contenidos litúrgicos están incluidos en la Revelación. Importa tenerlo en cuenta, porque la Liturgia encauza y ordena nuestras relaciones con Dios; ayuda a poner las cosas en su sitio para que no se rompa el equilibrio: ante el Amor que se nos brinda en la Eucaristía, por ejemplo, no debemos cegarnos hasta el punto de que olvidemos la distancia infinita entre nuestra miseria y la Santidad de Dios. La Gracia nos comunica con Dios, pero no nos iguala a Él. Es nuestro Pan, pero es nuestro Dios. Para el creyente humilde, la Liturgia es una muestra justa de cariño hacia Dios. Para el soberbio, es una carga que se opone a su afán de protagonismo.
Vamos a tratar en esta nota de la relevancia indiscutible de una postura litúrgica: ADORAR A DIOS, PRESENTE EN LA EUCARISTÍA, DE RODILLAS.


I. POSTURA LITÚRGICA DE INSTITUCION DIVINA

Dice el Concilio Vaticano I: “La Revelación Divina se contiene en los libros escritos y en las tradiciones no escritas, que recibidas de los Apóstoles de boca de Cristo mismo, o por los mismos Apóstoles bajo la inspiración del Espíritu Santo, transmitidas como de mano en mano, han llegado hasta nosotros. Estos libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, íntegros en todas sus partes, tal como se contienen en la antigua edición Vulgata latina, han de ser recibidos como sagrados y canónicos... no solamente porque contengan la Revelación sin error; sino porque escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios por Autor, y como tales han sido transmitidos a la misma Iglesia” (Ses. III, Cap. II).
Dice el Concilio Vaticano II: “Los mismos signos visibles que usa la Sagrada Liturgia, han sido escogidos por Cristo o por la Iglesia para significar realidades invisibles” (Sgda. Lit. c. 1, 33). Por eso mismo el Concilio añade: “Que nadie, aunque sea sacerdote, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia” (Ibidem, c. 1, 22-3).
Por boca del Profeta Isaías, el mismo Dios se reserva para Su Liturgia una forma concreta de expresión corporal: “ANTE MÍ SE DOBLARA TODA RODILLA” (Is. 45, 23). “De novilunio en novilunio, de sábado en sábado, toda carne vendrá a postrarse ante Mí, dice Yahvéh” (Is. 65, 23). Por eso el Santo Profeta David nos exhorta: “Venid, postrémonos en Su Presencia, DOBLEMOS NUESTRAS RODILLAS ante Yahvéh, Nuestro Hacedor” (Sal. 95, 6). Y San Pablo nos lo confirma: “Yo doblo mis rodillas ante el Padre, de quien procede toda familia en los Cielos y en la Tierra” (Ef. 3, 14-15).
Y es que esta postura es símbolo de Adoración y Fidelidad, que atrae las bendiciones de Dios: “Voy a dejar con vida en Israel a siete mil, cuyas rodillas no se han doblado ante Baal, y cuyos labios no le han besado” (I Re. 19, 18).

II. POSTURA LITÚRGICA ENRAIZADA EN LA SAGRADA ESCRITURA

Para orar y adorar
- De rodillas y con las manos alzadas al Cielo oraba Salomón ante el altar de Yahvéh (I Re. 8, 54 y II Cro. 6 , 1 3 ).
- De rodillas, y con el rostro entre ellas, oraba el Profeta Elías en la cumbre del Monte Carmelo (I Re. 18, 42).
- De rodillas y con las manos extendidas oraba Esdras (Esd. 9, 5).
- De rodillas ora tres veces al día el Profeta Daniel en su casa (Dan. 6, 10).
- El Rey Ezequias y toda la asamblea doblan las rodillas y se prosternan en el Templo del Señor (II Cro. 29, 29).
- También el Rey David se prosterna al entrar en el Templo (Sal. 5, 8).
- Todo el pueblo de Betulia dobla las rodillas para adorar y bendecir a Dios, al conocer la obra de Judit en el campo asirio (Jdt. 13, 17).
- Mardoqueo se niega a doblar la rodilla ante Amán, pues no desea adorar a nadie sino al Señor (Est. 13, 14).
- De rodillas adoran los Magos a Jesús en Belén (Mt. 2, 11 ).
- Los Apóstoles se postran ante Jesús cuando sube a la barca, después de haber caminado sobre las aguas (Mt. 14, 33).
- El padre de una niña que acaba de morir, se postra ante Jesús para pedirle que la resucite (Mt. 9, 18).
- Se postra ante Jesús una mujer cananea, para pedirle cure a su hija atormentada por el Demonio (Mt. 15, 25).
- De rodillas ante Jesús, el padre de un niño endemoniado pide la curación de su hijo (Mt. 17, 14).
- De rodillas ante Cristo suplica el leproso por su curación (Mc. 1, 40).
- De rodillas habla con Jesús el joven rico (Mc. 10, 17).
- El ciego de nacimiento, curado por Jesús, se postra ante Él cuando Le reconoce por Hijo de Dios (Jn. 9, 38).
- Cristo ora de rodillas en Getsemaní (Lc. 22, 41).
- Doblan la rodilla ante Cristo coronado de espinas, los sayones que se burlan de Él (Mt. 27, 29).
- Los Apóstoles se postran ante Cristo cuando se les aparece en Galilea (Mt. 28, 17).
- De rodillas recibe el martirio San Esteban (Hch. 7, 60).
- De rodillas ora Pedro para pedir la resurrección de Tabita (Hch. 9, 40).
- De rodillas ora San Pablo con los presbíteros de Efeso en Mileto (Hch. 20, 36).
- De rodillas en la playa ora San Pablo con los fieles de Tiro, antes de embarcar camino de Jerusalén (Hch. 21, 5).
- De rodillas recibirá la Fe el no creyente, al ver descubiertos los secretos de su corazón por los profetas del grupo de creyentes (I Cor. 14, 24-26).
El arrodillarse, como acto de adoración, sólo ha de reservarse para Dios.
- Los hermanos de José se prosternan ante él para pedirle perdón, pero les corrige diciendo: “¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios?” (Gén. 50, 19).
- Al ser tentado en el desierto, Cristo ordena al diablo: “Apártate Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo darás culto” (Mt. 4, 10).
- El Centurión Cornelio se postra a los pies de San Pedro para adorarle, pero éste le dice: “Levántate que yo también soy hombre” (Hch. 10, 25-26).
- El Apóstol San Juan se pone de rodillas ante el Ángel que le muestra las visiones, pero Éste le dice: “No hagas eso pues soy consiervo tuyo y de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las Palabras de este Libro. Adora a Dios” (Ap. 22, 8-9). Luego, también los Ángeles proclaman que el ponerse de rodillas es forma escogida para adorar a Dios.

LOS GRANDES DE LA FE LO ENSEÑAN

San Juan Bosco (1815-1888) en uno de sus célebres sueños proféticos (55/1866) se ve con sus jóvenes en una débil embarcación, azotada por el temporal. Todos se arrodillan y se toman de las manos para orar, aunque hay algunos “insensatos... burlándose de la actitud suplicante de sus compañeros” y que pronto caen al agua y desaparecen. Al final de la prueba se les aparece la Santísima Virgen, en quien habían confiado, en un magnífico Templo, y todos caen de rodillas para entonar un cántico de alabanza.
En otro de sus sueños (88/1873) presenta a unos jóvenes tendidos en el suelo, implorando la Misericordia Divina, mientras que otros “de pie, derechos, en actitud de rebeldía, con la cabeza erguida y vuelta hacia el globo... como si quisieran desafiar la majestad de Dios...” estaban fríos, sin vida, y con el rostro negro como el carbón.
El Santo Cura de Ars (1786-1859), propuesto por Su Santidad Juan Pablo II como Modelo de sacerdotes, nos enseña a comulgar con toda unción:
“...Para acercaros a la Sagrada Mesa, os levantaréis con gran modestia, indicando así que vais a hacer algo grande; os arrodillaréis y, en presencia de Jesús Sacramentado, pondréis todo vuestro esfuerzo en avivar la Fe... Vuestra mente y vuestro corazón deben estar sumidos en el Señor. Cuidad de no volver la cabeza a uno y otro lado... Después que hayáis tenido la inmensa dicha de comulgar, os levantaréis con modestia, volveréis a vuestro sitio y os pondréis de rodillas...; ante todo, deberéis conversar unos momentos con Jesucristo, al que tenéis la dicha de albergar en vuestro corazón, donde, durante un cuarto de hora, está en Cuerpo y Alma como en su Vida mortal” (Sermón sobre la Comunión).
Es muy conocida la siguiente anécdota suya: Cuando un sacerdote al que el Santo Cura acababa de resolver una duda, le pregunta que dónde había aprendido Teología, el Santo Vianney le señaló el reclinatorio donde se arrodillaba para rezar.
De este Santo Sacerdote dijo el Papa San Pio X: “¡Haga Dios que todos los curas, sin excepción, tomen como modelo al Venerable Vianney,...” (21-2-1904).
Y hemos conocido a un digno discípulo del Santo de Ars: al Padre Cossío, de Santander (†1989). Dios Padre, para más configurarle con el Redentor, quiso llamarle mediante una dolorosa enfermedad, ejemplarmente llevada. En el lecho de la muerte, al llevarle el Santísimo Viático, se tira de la cama para recibir de rodillas, en el suelo, a su Dios.
Terminamos este apartado con una frase atribuída a San Agustín: “A Dios se va de rodillas, y el hombre es muy fatuo y orgulloso para doblarlas”.

IV. HUMILLACION INTEGRAL

Somos cuerpo y alma, materia y espíritu, forma y fondo. Todos los actos humanos -al modo sacramental- quedan determinados por esta doble dimensión. Salvo en los casos de hipocresía, las formas externas de conducta revelan el pensar y sentir del individuo.
La importancia de esta dualidad es decisiva. En el cuerpo humano, la piel no es el tejido más importante; pero sin ella el organismo se infecta y muere. A la larga, sería tan grave olvidarse de las formas por buscar autenticidad, como el quedarse en éstas sin calar en su interior. Pensamiento y acto poseen una unidad indisoluble en el individuo. De aquí la gran lección que nos da la Psicología: “El que no vive como piensa, termina pensando como vive”. Este desajuste tiene lugar cuando conociendo que hemos de adorar a Dios permanecemos sin arrodillarnos. Y a fuerza de no hacerlo se terminara dudando que Dios escuche nuestra oración, o de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Por eso nos atrevemos a denunciar que en el actual desprecio a las formas, se esconde un fondo de malsanas intenciones.
El culto que el hombre debe tributar a Dios ha de ser interior y exterior. Los sentidos corporales son -como las potencias del alma- obra de Dios. Por eso hemos de manifestarle el honor debido, con muestras exteriores de sumisión, adoración, recogimiento y respeto.
La postura de rodillas contribuye a que en la Adoración, la humillación sea integral: en el cuerpo y en nuestro corazón. Nos atrevemos a decir que cuando una persona se arrodilla conscientemente ante Dios, cumple el deseo de San Pablo:
“Glorificad (pues) a Dios con vuestro cuerpo” (I Cor. 6, 20).

VI. LOS PLANES DE LOS ENEMIGOS DE LA FE

Los enemigos de la Fe Católica se alegran viendo de pie a los creyentes en sus actos de culto. Citamos solo tres referencias:
a) En la Reforma Protestante Anglicana, Cranmer se esforzó en eliminar de la Misa todo lo que pudiera hacer creer en una presencia real y corporal de Cristo, como Víctima inmolada y ofrecida. Para ello, en 1549 modificó profundamente el Canon y las rúbricas. Una de éstas advertía: “El arrodillarse los fieles debe ser visto como señal de humilde reconocimiento a Dios... y de ningún modo como acto de adoración a la vista del pan y vino sacramentales”.
Hooper declaraba: “El porte exterior, los gestos del comulgante, deben excluir todo supuesto, toda apariencia de idolatría, toda tendencia a ella. Ahora bien, arrodillarse es una señal, un signo exterior de honor y culto y, hasta aquí, la adoración del Sacramento ha constituido una grave y condenable idolatría. Yo desearía, pues, que las autoridades ordenasen a los comulgantes que se mantuvieran de pie o sentados. Quedarse sentados, a mi parecer, sería lo mejor”.
La lucha contra la Comunión de rodillas era para Philip Hughes “la última piedra a colocar sobre el tumulo bajo el que yace la antigua creencia en la Santa Eucaristía”. (Revista “Forts dans la Foi”, nº 35.)
Sin duda que este espíritu protestante se ha colado en la Liturgia Católica, por las grietas de un mal entendido ecumenismo.
b) En el “Epistolario Guaita-Roca Encausse” aparece una carta fechada en 1888. En ella, Estanislao Guaita (conocido por “El Mago Negro” o “Poeta de Satanás”) escribe a Pablo Roca (excanónigo de Perpignan y grado 33 de la Masonería). En uno de sus párrafos dice: “Hemos de trabajar activamente para lograr que en los Templos romanos se comulgue de pie. El día que lo consigamos, nuestro triunfo estará asegurado”.
En el mismo año Pablo Roca le contesta, y al hacer alusión a dicho párrafo le dice: “Estoy totalmente de acuerdo con sus puntos de vista, pero será conveniente pasar rápidamente a una segunda fase, dando el pan en la mano de esos antropófagos fanáticos”.
Guaita le contesta de nuevo, al año siguiente (1889): “Con estos dos logros el resto caerá como fruta madura, puesto que la Eucaristía es solamente esto: ágape-símbolo de filantropía Universal”. Es la tesis calvinista (Revista “¿Qué pasa?”, nº del 26–4–76).
Todo esto coincide con uno de los objetivos del “Masterplan para destruir la Iglesia” (en esta página) descubierto en EE.UU. por el Doctor J. Domínguez, y que revela la vigencia de los objetivos de la Masonería Internacional, en contra de la Iglesia, después de la Segunda Guerra Mundial.
c) Nos fijamos ahora en un hecho reciente: la ermita de la Santísima Trinidad en Lumbiere (Navarra) fue profanada, y destruido el Viacrucis de la montaña, en la víspera de la tradicional romería (1-6-85). Una mano desalmada, movida por Satanás, escribio en la pared: “Ninguna cruz de pie; ningun ser humano de rodillas”. (Revista “Iglesia Mundo”). No nos cabe la menor duda de que estas palabras encierran una gran enseñanza: tenemos que arrodillarnos para que se mantenga en pie, erguido y triunfante, el Árbol de la Cruz
c) La Instrucción “Eucharisticum Mysterium” (25–5–67) de la Sagrada Congregación de Ritos dice: “Según la costumbre de la Iglesia, los fieles pueden comulgar de rodillas o de pie” (34, a). “Cuando los fieles comulgan de rodillas, no se exige de ellos otro signo de reverencia para con el Santísimo Sacramento, porque la misma genuflexión expresa adoración. Pero cuando se comulga de pie, se recomienda encarecidamente.. hagan una reverencia debida antes de la recepción del Sacramento...” (34, b).
La Instrucción “Inaestimabile Donum”, de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, aprobada por el Santo Padre Juan Pablo II el 17 de abril de 1980 revalida la disposición anterior en su Introducción (A, 11).
Estamos plenamente convencidos de que sólo practicando una Liturgia basada en la humildad, en el recogimiento y respeto, podrá ser revitalizada la Iglesia.
Donde hay Amor y Fe, aparece el respeto formal. Sin embargo, es difícil reconocer estas virtudes, en unos oficios atropellados o de liturgia libre, porque al celebrante le guste sentirse protagonista, olvidando que oficia en representación de toda la Iglesia. En estas condiciones no se asimila debidamente el Pan Eucarístico, y se pierden muchas de las gracias que reporta cualquier acción litúrgica. Como dice el Papa Juan Pablo II: “Dios nos guarde de un comportamiento sin respeto, de una prisa inoportuna, de una impaciencia escandalosa” (Carta “Dominicae Cenae”, 1980).
Corren, hoy, tiempos locos de soberbia liberal, de ateísmo y materialismo. Hay que adaptarlos a la Sagrada Escritura y a la Sagrada Liturgia; no al revés. Sólo así podrán purificarse y llenarse de vida.
Declaración "Dignitatis Humanae" sobre la libertad religiosa (Concilio Vaticano II)
... El hombre percibe y reconoce por medio de su conciencia los dictámenes de la ley divina; conciencia que tiene obligación de seguir fielmente, en toda su actividad, para llegar a Dios, que es su fin. Por tanto, no se le puede forzar a obrar contra su conciencia. Ni tampoco se le puede impedir que obre según su conciencia, principalmente en materia religiosa. Porque el ejercicio de la religión, por su propia índole, consiste, sobre todo, en los actos internos voluntarios y libres, por los que el hombre se ordena directamente a Dios, actos de este género no pueden ser mandados ni prohibidos por una potestad meramente humana. Y la misma naturaleza social del hombre exige que este manifieste externamente los actos internos de religión, que se comunique con otros en materia religiosa, que profese su religión de forma comunitaria"




Un relato histórico reconfortante

LA MULA DE RIMINI

En la plaza principal de la ciudad de Rimini se levanta una capilla que es meta de numerosas peregrinaciones. Sus habitantes están orgullosos de poseerla. Su origen se remonta a la época de San Antonio de Padua, o sea a la primera mitad del siglo XIII.
Este santo obró tantos milagros que mereció el nombre de Taumaturgo; ejercía su ministerio por toda Italia y en cierta ocasión llegó a Rimini para predicar. En sus pláticas insistía mucho en la devoción a Jesús Sacramentado y en la presencia real del Señor en la Hostia Consagrada.
Un vecino de esa ciudad, de nombre Boncillo, conocido como hereje, se mofaba de las enseñanzas del santo. Es más, ostentaba públicamente su incredulidad.
San Antonio, afligido por esta actitud, quiso acercarse a él para tratar de convencerlo. Boncillo le respondió diciendo: “Yo no creeré nunca en estas tonterías. ¡ Creeré solamente si veo un milagro!”
No se puede pretender que Dios haga un milagro a pedido. Sin embargo, el Señor, para glorificar también a su fiel siervo Antonio, determinó hacer uno e iluminó la mente del santo, que respondió a Boncillo:
“¿Pides un milagro? Pues se hará. Pero tu tienes que elegirlo”.
“Yo tengo una mula — repuso el hereje - comenzaré desde hoy a dejarla sin comer. Al cabo de tres días la llevaré a la plaza principal, donde le ofreceré el forraje.
Usted pasará por la misma plaza con la Hostia Consagrada. Veremos qué prefiere la mula, la cebada o la adoración del Sacramento”.

El santo consintió de buen grado, y para disponerse mejor al suceso ayunó rigurosamente durante los tres días.
En ese tiempo la voz corrió por toda la ciudad, y a la hora convenida la plaza estaba llena de gente, curiosos y también herejes.
San Antonio celebró la Misa y antes de la Comunión salió con la Custodia, llevando a Jesús Sacramentado.
En la plaza esperaba ya Boncillo junto a su mula hambrienta y la comida lista. Cuando el santo estuvo cerca, exclamó:
“Ven mula, adora a tu Dios y confunde de este modo la perfidia de los herejes, a fin de que todos confíen en la verdad de este Sacramento”.
El hereje presentó al momento la comida a la bestia, obligándola casi a comer mientras la forzaba con la rienda. Sin embargo la mula desinteresándose del alimento se dirigió hacia la Hostia Consagrada, dobló manos y se quedó sin moverse con la cabeza inclinada hacia el suelo.
Boncillo en el primer instante quedó lívido de cólera y vergüenza, pero cuando vió que todo el pueblo caía de rodillas también él se arrodilló profundamente conmovido.
“La presencia real de Cristo en la Eucaristía, nos obliga a imitar a este noble animal, doblando nuestras rodillas frente a Jesucristo, Pan de Vida Eterna”
San Antonio exclamó entonces a viva voz:
“¡Cristo vence; Cristo reina; Cristo impera! ¡Viva Jesús en el Santísimo Sacramento!”
El número de conversiones fue innumerable. Para recordar el prodigio, los habitantes de Rimini construyeron en el lugar del milagro una capilla votiva.
Maestros de la pintura han transmitido el hecho a través de sus obras, que representan al Santo de Padua ante la mula postrada de rodillas en adoración del Santísimo.




Aprendamos a descubrirlos...

MISTERIOS QUE SALVAN...

Gracias a Dios, la devoción del Santísimo Rosario está firmemente asentada en nuestro pueblo. Nuestro trato con la Madre de Dios se hace habitualmente a través de las cuentas del Rosario. El Rosario está en el rancho del pobre, en la casa del rico, en las manos del viajero, en el lecho del enfermo, en el corazón y en los labios de todos cuantos tienen alguna necesidad del alma o del cuerpo.
La práctica enseña que las familias que no rezan el Rosario, aunque vivan al lado del templo, no van a Misa. Al caer el rezo del Rosario cae el termómetro de toda la vida cristiana. Estas consideraciones nos son sugeridas por una perniciosa campaña desatada en el mundo de hoy, contra el rezo del Santo Rosario. Así como se atacan todas las formas de piedad católica, por buenas razones “pastorales”, se ataca también el Santo Rosario mariano.
Un razonamiento absurdo acusa al Rosario de falta de “actualidad” ¡no es una devoción actual!:
1) La Iglesia no puede recomendar una devoción “inactual”.
2) Una devoción es actual, si son actuales todas sus partes. El Rosario se compone del Padrenuestro, el Avemaría y los misterios de la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Nadie se atreverá a decir que es inactual el Padrenuestro, el Avemaría o la meditación de los misterios de la Vida del Señor y de María.
3) Una devoción es actual, cuando es útil, práctica y eficaz. Tenemos muchos ejemplos recogidos en el curso de los años, que dicen a las claras la eficacia del Rosario. Personas que han vuelto a Dios después de años de vida disipada y alejada de toda práctica de piedad. Aquello sintomático que apuntamos: el hombre o las familias, aún viviendo en la vecindad de los templos, si dejan el Rosario comienzan a abandonarlo todo, aún la Misa.
4) La devoción que nos une a Jesús por María, no puede dejar de ser la mejor devoción particular que mejor nos dispone para participar en el Santo Sacrificio del Altar. Debemos velar con el Rosario en las manos y el corazón puesto en los misterios de salvación. Así tendremos despierta la fe. La Virgen salvará al mundo.

Recomendamos leer la sección dedicada al Santo Rosario (haga click en "Cenáculos de Oración" en la barra de navegación).




ANEXO

EL MILAGRO EUCARÍSTICO DE LANCIANO EN ITALIA



Hace más de doce siglos que sucedió el primero y más prodigioso milagro Eucarístico en la Iglesia Católica.
Allá por los años 700 de la Era Cristiana, en la ciudad de Lanciano, vivían en el Monasterio de San Legonsiano, los Monjes de San Basilio, y entre ellos había uno que no estaba muy firme en su fe, que sobresalía por su cultura mundana pero desconocedor de la ciencia de Dios quien, día a día, su fe parecía vacilar, y él era perseguido todos los días por la duda de que la Hostia Consagrada fuera el verdadero Cuerpo de Cristo y el vino consagrado fuera Su Sangre.
Pero la gracia divina nunca lo abandonó, haciéndolo orar continuamente para que esa punzante espina saliese de su corazón; y en una ocasión en que suplicó a Dios que arrancara de su corazón esa herida que continuaba lacerando su alma, el Ser más amable, el Padre de misericordia y de todo consuelo, se dignó rescatarlo de la espesa niebla en que estaba sumido, concediéndole una gracia semejante a la que otorgó una vez a Santo Tomás Apóstol.
Sucedió entonces, que una mañana celebrando la Santa Misa, atormentado más que nunca por esta duda, después de pronunciar las palabras de la consagración, él vio que la Hostia se convertía en carne viva y que el vino también se convertía en sangre.
Amedrentado y confuso ante tan grande y estupendo prodigio, permaneció como transportado en un éxtasis divino, y con el rostro bañado en lágrimas, se volvió hacia las personas presentes y dijo:
“Oh, testigos afortunados, a quienes para confundir mi incredulidad Dios bendito ha deseado manifestarse en el Santísimo Sacramento, haciéndose visible a nuestros ojos. Venid, hermanos, y maravillaos ante nuestro Dios tan próximo a nosotros. Contemplad la Carne y la Sangre de nuestro amadísimo Cristo”.
A estas palabras, los fieles acudieron presurosos al Altar, y comenzaron a llorar y pedir misericordia. Luego la noticia se propagó por toda la pequeña ciudad transformando a todos los Monjes.
La Hostia-Carne se presentaba, como aún hoy se puede observar, con un color ligeramente oscura, tornándose rosado si es iluminada por el lado opuesto, y tiene una apariencia fibrosa; la Sangre era de color terrosa (entre amarillo y ocre), coagulada en cinco fragmentos de forma y tamaño diferentes pero, no obstante -¡oh maravilla!- por inspiración divina y quizá para confundir a algún incrédulo, habiendo sido pesados en la báscula que se pidió al Arzobispo que era Fray Antonio de San Miguel, se encontró que uno pesaba igual que todos, lo mismo que tres y el más pequeño lo mismo que el más grande.
Tan grandiosa reliquia se muestra a quien quiera verla, el segundo día de Pascua, después del mediodía.
Apaciguada y serenada la emoción que había invadido a todo el pueblo, y después de dar gracias al cielo, estas reliquias fueron con toda solemnidad guardadas en un Tabernáculo de marfil, mandado construir por los Jefes de la ciudad.
A partir de 1713, hasta el día de hoy, la carne se conserva en una custodia de plata, y la Sangre en un Cáliz de cristal.
Ante el reconocimiento eclesiástico del milagro, a partir del año 1574 se unieron también el pronunciamiento de la ciencia moderna a través de minuciosas y rigurosas pruebas de laboratorio.
Desde 1252 estas reliquias estaban custodiadas por los Frailes Menores Conventuales en la iglesia de San Francisco, quienes en noviembre de 1970, estos frailes con el permiso de las autoridades eclesiásticas, decidieron confiar a dos médicos de renombre profesional y de gran idoneidad moral, el análisis científico de las reliquias.
Para este trabajo encomendaron al doctor Eduardo Linoli, Jefe del Servicio de los Hospitales Reunidos de Arezzo y además docente libre de Anatomía Patológica y de Química y Mícroscopía Clínica, para que asesorado por el profesor Ruggero Bertelli, Profesor Benemérito de Anatomía Humana Normal en la Universidad de Siena, procedieran para hacer los exámenes.
Después de algunos meses de trabajo, exactamente el 4 de marzo de 1971, los examinadores de las reliquias publicaron una relación que contenía los resultados de los análisis:
• La carne es verdadera carne.
• La sangre es verdadera sangre.
• La carne es de tejido muscular del corazón (miocardio, endocardio y nervio vago).
• La carne y la sangre son del mismo tipo sanguíneo (AB) y pertenecen a la especie humana.
• En la sangre fueron encontrados, además de las proteínas normales, los siguientes minerales: cloratos, fósforo, magnesio, potasio, sodio y calcio.
• La conservación de la carne y sangre se encuentran en estado natural desde hace doce siglos y fueron expuestos a la acción de agentes atmosféricos y biológicos, representa un fenómeno extraordinario.
• antes de publicar el documento sobre el resultado de las investigaciones realizadas en Arezzo, los doctores Linoli y Bertelli enviaron a los frailes un telegrama en los siguientes términos:

“Y EL VERBO SE HIZO CARNE”

Y es así que el milagro Eucarística de Lanciano, desafiando la acción del tiempo y de toda la lógica de la ciencia humana, se presenta ante nuestros ojos, como una prueba más, viva y palpable de que lo de: “COMED Y BEBED TODOS VOSOTROS, ESTO ES MI CUERPO QUE HE DADO POR VOSOTROS”, más que un simbolismo simple como puede parecer, es la señal Divina de que en el Sacramento de la Comunión está el alimento de nuestro espíritu, de nuestra fe, de nuestra esperanza en las promesas de Cristo para nuestra salvación:
“Aquel que comiere mi Carne y bebiere mi Sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día” (Juan 6, 54)

En 1886 el Arzobispo de Lanciano certificó que había algunos fragmentos de las especies de pan claramente visibles en la Carne.
El 9 de julio de 1868, las lluvias que duraron 45 días, habían inundado la campiña. La apesadumbrada gente pidió al Vicario General que se hiciera una procesión con las Santas Reliquias. A pesar de la lluvia la procesión se inició desde la iglesia de San Francisco, y, cuando había apenas avanzado hasta la plaza, comenzó a soplar un violento viento mistral que dispersó todas las nubes.
Ante este milagro, que los corazones de los incrédulos se ablanden; que los separados de la Iglesia por Lutero y otros, encuentren el camino del rebaño; que la religión cristiana se regocije y alegre, pues se le ha revelado visiblemente aquello que profesa y en lo que cree.

IMPRIMATUR
† Mons. Manuel Menéndez
Obispo
Obispado de San Martín
Provincia de Buenos Aires
República Argentina
Sudamérica

Este milagro ha sido comprobado
rigurosamente por la Iglesia en forma oficial,
declarándolo auténtico.




¿COMUNIÓN EN LA MANO Ó EN LA BOCA?

Esta es la decisión que debe tomar el fiel cuando se acerca a recibir la Sagrada Eucaristía. ¿Cuál forma es la mejor? y sobre todo, cual es la que agrada a Jesús. Generalmente se está mal informado en este tema, y es importante tener en claro cual es la legislación vigente dentro de nuestra Iglesia para saber discernir correctamente entre la verdad y los malintencionados que lamentablemente hoy abundan.

Uno de los mejores libros para recomendar sobre este tema es el denominado "COMUNION EN LA MANO" (año 1997) –utilizaremos la abreviatura CM– cuyo autor es Mons. Juan Rodolfo Laise, Obispo de San Luis, QUE PROHIBIÓ LA COMUNIÓN EN LA MANO EN TODA SU DIÓCESIS DE SAN LUIS, ARGENTINA, quién comenta con respecto a esta forma de comulgar: «Conociendo la historia de este rito REINTRODUCIDO CLANDESTI- NAMENTE, DIFUNDIDO EN BASE A EQUÍVOCOS Y CONFIRMADO POR MEDIO DE DESOBEDIENCIAS INQUEBRANTABLES... imponiendo a lo largo de veintisiete años un uso al que el Papa no quería autorizar por considerarlo peligroso para el bien de la Iglesia, hasta que lograron finalmente que se extendiera por casi todo el mundo.» (CM, p.133). Y «el mismo Pablo VI ha tenido que LAMENTAR PÚBLICAMENTE "ciertas formas de actuación en diferentes partes de la Iglesia, que son motivo de no poca preocupación y dolor". Y prosigue el Papa: "Nos referimos sobre todo a esa mentalidad según la cual muchos reciben con disgusto cuanto proceda de la autoridad eclesiástica, o sea lo que está preceptuado por la ley. Razón por la cual sucede que en materia litúrgica hasta las mismas Conferencias Episcopales alguna vez proceden por su cuenta más de lo justo. Ocurre también que se hacen experimentos arbitrarios y se introducen ritos que repugnan abiertamente a las normas de la Iglesia" (Discurso al Consilium ad exequendam Constitutionem de Sacra Liturgia, 14 de octubre de 1968, A.A.S., 1968, p.735).» (CM, p.119).

Y sin respetar la legislación universal de la Iglesia de comulgar en la boca, el Papa Pablo VI denuncia –en su Instrucción Memoriale Domini (abreviatura MD)– la introducción de la comunión en la mano sin autorización: «Y aún más, en algunas comunidades y lugares se ha practicado este rito, a pesar de no haberse pedido antes la Aprobación de la Sede Apostólica...» (MD, 1274 –numeración del Enchiridion Vaticanum, tomo 3-) (CM, pp.17 y 19).«la introducción de este uso ha sido ILEGAL y ABUSIVA» (CM, p.55) «En realidad el fin de MD no fue instrumentar la adopción de la comunión en la mano sino mantener su prohibición» (CM, p.136). Sin embargo, primitivamente, en los primeros tiempos de la Iglesia se comulgaba en la mano que es «un evidente anacronismo: los antiguos no conocían otro modo de comulgar» (CM, p.69) «pero la comunión en la boca es el modo que hubieran deseado tener». (CM, p.68). «Sin embargo, las prescripciones de la Iglesia y los documentos de los Padres manifiestan con abundancia la máxima reverencia y la suma prudencia tenidas para con la Sagrada Eucaristía. Porque "nadie... come aquella carne a no ser que previamente la haya adorado", y al sumirla cada uno es amonestado: "...recíbela cuidando que nada de ella se pierda": "Porque es el Cuerpo de Cristo"». (MD, 1275) (CM, p.19).

¿Porqué la Iglesia cambió y prefirió la actual forma tradicional
de comulgar en la boca?

«El cambio del uso primitivo y sus razones

1276 ...Andando el tiempo, después de que la verdad del misterio eucarístico, su eficacia y la presencia de Cristo en el mismo fueron escrutadas más profundamente, por urgirlo ya el sentido de la reverencia hacia este Santísimo Sacramento, ya el sentido de la humildad con la que es preciso que éste sea recibido, se introdujo la costumbre de que el ministro pusiese por sí mismo la partícula de pan consagrado en la lengua de los que recibían la comunión.

[Hace referencia Mons. Laise al historiador Jungmanns]: «Esta costumbre de entregar la Eucaristía en la mano traía consigo el peligro de abusos... Con todo, más que el temor a los abusos, influyó, sin duda, la creciente reverencia al sacramento a que se diese más tarde la sagrada forma directamente en la boca. Aunque existen noticias de épocas anteriores, testimonios ciertos de la abolición -la comunión en la mano- se dan sólo en el siglo IX...» (CM, p.58)

Motivos para conservar la comunión en la boca

1277 Este modo de distribuir la santa Comunión, considerado el estado actual de la Iglesia en su conjunto, DEBE SER CONSERVADO, no solamente porque se apoya en un uso transmitido por una tradición de muchos siglos, sino, principalmente, porque significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía. Ahora bien, este uso no quita nada a la dignidad de la persona de los que se acercan a tan gran Sacramento y es propio de la preparación que se requiere para recibir el Cuerpo del Señor del modo más fructuoso posible...

1278 Por lo demás, con esta manera de obrar, que ya debe considerarse tradicional, se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas DE MODO QUE SE APARTE TODO PELIGRO DE PROFANAR LAS ESPECIES EUCARÍSTICAS, en las que "de modo singular está presente todo y entero Cristo, Dios y hombre, de manera substancial y permanente"; y finalmente, para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismo del pan consagrado: "Pues lo que dejas caer, considéralo, como amputado de tus propios miembros."». (MD 1276-1278) (CM, pp.21, 23).

Entonces el mismo Papa Pablo VI PROHIBE LA COMUNIÓN EN LA MANO EL CUAL LO CONSIDERA UN CAMBIO OFENSIVO, luego de hacer una encuesta a todos los Obispos del mundo, que: «Sobre 2.136 votantes sólo el 26,6% votó a favor...» (CM, p.72) de comulgar en la mano. Veamos el texto:

«...EL PAPA DECIDE NO PERMITIR LA COMUNIÓN EN LA MANO...

Advertencia sobre los peligros que conlleva el cambio

1279 Pues, UN CAMBIO EN UN ASUNTO DE TANTA IMPORTANCIA que se apoya en una antiquísima y venerable tradición, además de lo que toca a la disciplina, puede traer consigo también peligros, que se teme que quizá surjan del nuevo modo de administrar la Sagrada Comunión, a saber: el que se llegue ya a una menor reverencia hacia el augusto Sacramento del Altar, ya a la profanación del mismo Sacramento, ya a la adulteración de la recta doctrina...

1280... Consiguientemente, a partir de las respuestas dadas, es evidente que la inmensa mayoría de los obispos estima que de ninguna manera se debe cambiar la disciplina actual; más aún, si se cambiara, este cambio sería ofensivo, tanto para la sensibilidad como para la espiritualidad de estos mismos obispos y de la mayoría de los fieles.

Decisión definitiva del Papa

1281 Así, pues, teniendo en cuenta las advertencias y los consejos de aquellos a quienes "el Espíritu Santo ha puesto como obispos para regir" la Iglesias, en razón de la gravedad del asunto y la fuerza de los argumentos aducidos, AL SUMO PONTÍFICE NO LE PARECE OPORTUNO MUDAR EL MODO HACE MUCHO TIEMPO RECIBIDO DE ADMINISTRAR A LOS FIELES LA SAGRADA COMUNION -"Esto es, en síntesis, lo que la Instrucción Memoriale Domini quiere comunicar, es decir, EL FIN DEL DOCUMENTO(CM, p.75) comenta Mons. Laise la ratificación y vigencia en todo su vigor como ley universal dentro de la Iglesia de comulgar en la boca-.

«Parte dispositiva

En consecuencia, la Sede Apostólica exhorta vehementemente a los obispos, sacerdotes y fieles a que se sometan diligentemente (el término original "studiose" significa aclara Mons. Laise con respecto a la traducción de MD,: con aplicación, con cuidado, con diligencia, con ardor, con gusto, con empeño, con amor.) a la ley ya vigente y otra vez confirmada, atendiendo tanto al juicio aportado por la mayor parte del Episcopado católico, como a la forma que utiliza el rito actual de la sagrada liturgia como finalmente, al bien común de la misma Iglesia."» (MD 1279-1281), (CM pp.23, 25, 27).

Pero, el daño ya estaba hecho, la comunión en la mano se había difundido, a pesar de los intentos del Papa por evitarlo, por eso, «la Carta enviada por el Consilium en nombre del Papa a todos los obispos junto con la ficha de votación decía: «"En los países y en las regiones donde la nueva práctica de poner la partícula en la mano se ha introducido parece cada vez más difícil, si no directamente imposible, impedirla". El mismo Pablo VI, en el apunte autógrafo en el que propuso el esquema de MD, dice: "ha de tenerse presente que el uso o el abuso de la distribución de la sagrada comunión [en la mano] está ya ampliamente difundido en algunos países y que los obispos [por ejemplo el Cardenal Suenens, etc.] no cree posible reprimirlo.

También el Cardenal Gut, el Prefecto de la Congregación del Culto Divino que firmó MD, en una entrevista publicada el 20 de julio de 1969, da testimonio de aquellos tiempos difíciles: "Hasta el presente se había permitido a los obispos autorizar experiencias, pero con frecuencia se han franqueado los límites de esta autorización y muchos sacerdotes han simplemente hecho lo que han querido. En ese caso, lo que ha ocurrido algunas veces es que ellos se han impuesto. Estas iniciativas, tomadas sin autorización, con frecuencia no podían ser detenidas porque se habían expandido demasiado lejos. Con su gran bondad y prudencia, el Santo Padre ha con frecuencia cedido, y muchas veces lo ha hecho contra su voluntad."» (CM, pp.78-79).

Y es así que el Papa concede la posibilidad del INDULTO para las situaciones irregulares, que obviamente no significa cambiar la comunión en la boca por recibirla en la mano:

«Actitud ante las situaciones irregulares

1282 Pero si en alguna parte el uso contrario, es decir, el de poner la Santa Comunión en las manos, hubiera arraigado ya, la misma Sede Apostólica, con el fin de ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia más difícil que nunca por la situación actual, confía a estas mismas conferencias la carga y el oficio de sopesar las circunstancias peculiares, si las hay, con la condición, sin embargo, tanto de prevenir todo peligro de que penetren en los espíritus la falta de reverencia o falsas opiniones sobre la Santísima Eucaristía, como también que se quiten con todo cuidado otros inconvenientes

Procedimiento para obtener el indulto

1283 En adelante en estos casos determinados, para ordenar rectamente tal uso, las Conferencias Episcopales, previo un prudente examen, tomarán oportunamente deliberaciones que deberán obtener en votación secreta dos tercios de los votos; deliberaciones que luego han de ser presentadas a la Santa Sede, para su necesaria confirmación, remitiendo aneja una exposición precisa de los motivos que han llevado a hacerlas. La Santa Sede ponderará cuidadosamente cada caso en particular, sin olvidar aquella conjunción que se da entre las varias Iglesias locales entre sí o la de cada una con la Iglesia universal, para promover así el bien común y la común edificación, y para el aumento de la fe y de la piedad, que brota del ejemplo mutuo."» (CM, pp.27, 29).

¿Por qué el Papa concede el indulto si sabe las consecuencias?

Con el indulto no se busca derogar la comunión en la boca. «No se concede un bien sino algo de suyo MUCHO MÁS IMPERFECTO comunión en la mano que la ley general en vigor comunión en la boca. Esta concesión se debe a la decisión prudencial de TOLERAR un uso peligroso para evitar un mal mayor (la desobediencia generalizada)» (CM, p.126). «Es más, la solución deseada hubiera sido cerrar la puerta a toda concesión pero se la adoptó temiendo "una reacción violenta en algunas zonas y una desobediencia más difundida donde el uso ya esté introducido" » (CM, p.134) A pesar que aquella solución hubiera tenido «el apoyo de la mayoría absoluta, evitaría las consecuencias negativas, temidas a causa del uso de la comunión en la mano y tendría el apoyo de amplia parte del clero y de los fieles» (CM, p.114). Considerando todo esto el indulto fue aceptado pero «cuya concesión fue fruto de la política del "hecho consumado"» (CM, p.137). Y el 2 de octubre de 1968 hubo una reunión de los secretarios de los dicasterios involucrados y la situación, con respecto a la comunión en la mano, es que «el uso está ya introducido y es difícil impedirlo, sin embargo parece preferible regularlo; no toca el dogma sino sólo la disciplina. Los peligros: coexistencia de dos modos de distribuir la comunión, debilitamiento del culto hacia la Eucaristía, peligro de profanaciones, ceder a una imposición venida de abajo.» (CM, p.102).

Conclusión: «la comunión en la mano se introdujo sin autorización. Pablo VI se opuso tenazmente a permitirla pero decidió otorgar un indulto sólo donde el uso estaba ya arraigado y esto con el propósito de "ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia más difícil que nunca a causa de la situación actual"» (CM, p.118).

Con respecto a la introducción de la comunión en nuestro país por parte la Conferencia Episcopal Argentina, es de comentar su documento Fundamentos presentados en la Asamblea Plenaria de abril de 1996 en San Miguel, AICADOC 373, Suplemento del Boletín Informativo AICA n 2068 del 7 de agosto de 1996, p. 241 y también el denominado "El Pan Vivo"; esta es la reflexión final de Mons. Laise refutando las razones sin razón de aquellos responsables de la introducción de este rito en nuestro país: «Si la introducción de la comunión en la mano es "sin duda un signo de crecimiento de la vida eclesial" -"El Pan Vivo", p.5-, si "es motivo de alegría retomar esta genuina tradición" Ibid. p.16 o si "no se puede afirmar o priorizar que un modo sea mejor que otro" Ibid. p.18 no se entiende por qué en 1968 a Pablo VI "no le ha parecido oportuno mudar el modo hace mucho tiempo recibido de dar la comunión" y exhortó vehementemente a someterse a esta disposición; y mucho menos se entiende porqué en 1996 Juan Pablo II mantiene como norma dichas disposiciones. Si las afirmaciones de "El Pan Vivo" y los Fundamentos son ciertos, entonces Pablo VI se equivocó gravemente al no "redescubrir" las riquezas de ese rito. Es más, la prohibición estricta del s. X, que se mantuvo casi un milenio, fue un error pues pretendió erradicar para siempre algo valioso que recién ahora podemos "redescubrir", y esto sólo gracias a un indulto.

La respuesta es que la nueva praxis no ha sido querida por la Santa Sede, ni es parte de la reforma litúrgica posconciliar sino sólo ha sido permitida por la tenaz insistencia de algunas Conferencias Episcopales (sobre todo de países protestantes); y esto sólo después de una introducción totalmente abusiva, a la cual no fue posible resistir, a pesar de la quejas y prohibiciones de Roma.» (CM, p.135).

¿Se pudo haber utilizado la mentira
para introducir la comunión en la mano en Argentina?

«Pero en "El Pan Vivo" la confusión llega a su punto culminante: "A fines de 1968, la Santa Sede hizo una consulta a los obispos de mundo acerca del tema de la comunión en la mano. Más de un tercio veía la posibilidad con buenos ojos. En 1969 la Instrucción Memoriale Domini estableció que, donde lo creyeran conveniente las Conferencias Episcopales, por más de dos tercios de votos de sus Obispos, se podía dejar a los fieles la libertad de recibir la comunión en la mano" (p.16). Decir que "más de un tercio veía la posibilidad con buenos ojos", cuando MD dice "a partir de las respuestas dadas, es evidente que la inmensa mayoría de los obispos estima que de ninguna manera se debe cambiar la disciplina actual", ES DESVIRTUAR la realidad histórica y el pensamiento de Pablo VI; pero afirmar que "la Instrucción Memoriale Domini estableció que, donde lo creyeran conveniente las Conferencias Episcopales, por más de dos tercios de votos de sus Obispos, se podía dejar a los fieles la libertad de recibir la comunión en la mano", ES FALTAR A LA VERDAD; lo que la MD estableció es que la ley que determinaba que la comunión debía darse solamente en la boca del fiel continuaba vigente y sin cambios. Concedió, es cierto, un indulto, pero no "donde lo creyeran conveniente la Conferencias Episcopales" sino donde el uso "hubiera arraigado ya", poniendo serias condiciones. (MD 1282-1283).» (CM, pp.7374), o sea, además pidieron el indulto para nuestro país, donde la comunión en la mano NO HABÍA ARRAIGADO, y así lograron introducirla con estos "manejos", faltando a la verdad y fuera de la legislación vigente. A ésto hay que agregarle otra mentira más pues hay varios malos eclesiásticos que dicen que comulgar de rodillas y en la boca está prohibido, cuando S.S. Juan Pablo II legisló al respecto en la Instrucción Inaestimabile Donum, punto 11, "Por lo que se refiere al modo de acercarse a la comunión, ésta puede recibirse por los fieles, BIEN SEA DE RODILLAS, BIEN DE PIE..."

PARA TENER EN CUENTA

«"Se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con... la dignidad», etc. Aquí también hay que recordar las palabras del [MD 1273]: "mucho le importa que la Eucaristía sea celebrada... del modo más digno posible"; este modo más digno posible es, según lo que se dice aquí, la comunión en la boca.

"para que se guarde con diligencia...". Notemos que la MD presenta aquí el tan citado texto de San Cirilo sólo para ilustrar el extremo cuidado que tenía la Iglesia primitiva aún con los más pequeños fragmentos del pan consagrado ("...recíbela cuidando que nada de ella se pierda") y las cita entre otros testimonios que "manifiestan con abundancia la máxima reverencia y la suma prudencia tenidas para con la Sagrada Eucaristía". Esto es más evidente aún en las palabras que siguen en el texto de San Cirilo: "Porque dime: si alguno te diese unas limaduras de oro ¿no las guardarías con toda diligencia procurando no perder nada de ellas? ¿No procurarás, pues, con mucha más diligencia que no se te caiga ninguna migaja de lo que es más precioso que el oro y las piedras preciosas?"). Más aún, la instrucción lo cita afirmando claramente que este cuidado deseado por San Cirilo, se ve mucho más eficazmente garantizado por la comunión en la boca, pues ésta "asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo QUE SE APARTE TODO PELIGRO DE PROFANAR LAS ESPECIES EUCARÍSTICAS... y para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado".

AL DECIR "TODO PELIGRO DE PROFANAR" SE REFIERE TAMBIÉN A LOS SACRILEGIOS MATERIALES QUE SE PRODUCIRÍAN CON LA CAÍDA DE LAS FORMAS O DE LOS FRAGMENTOS. Los testimonios antiguos en este sentido son múltiples. Tertuliano, por ejemplo, dice: "cuidamos escrupulosamente que algo del cáliz o del pan pueda caer a tierra" (De corona, 3 PL 2, 99); San Hipólito recomienda "cada uno esté atento... que ningún fragmento caiga y se pierda, porque es el Cuerpo de Cristo que debe ser comido por los fieles y no despreciado" (Trad. Ap. 32.); San Efrén: "comed este pan y no piséis sus migas... una partícula de sus migas puede santificar a miles de miles y es suficiente para dar vida a todos los que la comen" (Serm. in hebd. s., 4, 4); y Orígenes: "Con qué precaución y veneración, cuando recibís el Cuerpo del Señor lo conserváis, de manera que no caiga nada o se pierda algo del don consagrado. Os consideraríais justamente culpables si cayese algo en tierra por negligencia vuestra" (In Exod. Hom., hom. XIII, 3, Migne, PG 12, 391.); el mismo Pablo VI comenta así este último texto: «"Consta que los fieles creían y con razón, QUE PECABAN, como recuerda Orígenes, si, habiendo recibido el cuerpo del Señor, y conservándolo con todo cuidado y veneración, algún fragmento caía por negligencia" (Mysterium Fidei, 32).

Alguno podría, con todo, preguntarse qué debe entenderse aquí por "fragmentos"; ante dudas planteadas en este sentido, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha respondido con claridad: "Después de la sagrada comunión, no sólo las hostias que quedan y las partículas de hostia que se han desprendido de ellas y que conservan el aspecto exterior del pan deben ser conservadas o consumidas respetuosamente, a causa del respeto debido a la presencia eucarística de Cristo, sino que también para los otros fragmentos de hostia se debe observar lo prescrito sobre la purificación de la patena y el cáliz en la Normas Generales del Misal Romano..." (Declaración De Particulis et fragmentis hostiarum reverenter conservandis vel sumendis, 2 de mayo de 1972).» (CM, pp.66-68).

«LA COMUNION EN LA MANO NO NOS ACERCA A LAS FUENTES DE LA IGLESIA PRIMITIVA SINO AL PROTESTANTISMO Y A MUCHAS DESVIACIONES DOCTRINALES ACTUALES» (CM, p.128) Veamos un ejemplo "Debe tenerse en cuenta además que el uso de la comunión en la mano NO SÓLO HA SIDO ABANDONADO, SINO QUE FUE PROHIBIDO EXPRESAMENTE ("No se debe entregar la Eucaristía en manos de ningún laico, hombre o mujer, sino solamente en la boca", Sínodo de Ruán (878); testimonios similares se hallan en Reginon de Prüm. De eccless. disciplinis, I 199, VII, y el Ordo Romanus (s. X-XI).). "Este modo de distribuir la Santa Comunión... debe ser conservado". (MD 1277)... sobre todo porque este gesto litúrgico "significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía. Nótese la fuerza de esta expresión usada después de decir que la Iglesia "atestigua a través del rito mismo la fe y la adoración dirigidas a Cristo" (MD 1273). Este significado de reverencia era tan notorio que reformadores protestantes como Martín Bucero, asesor de la reforma anglicana, se esforzaron en cambiar el uso e introdujeron la comunión en la mano para que sus fieles no pensaran que Cristo estaba presente bajo la forma de pan: "No hay dudas de que el uso de no poner estos sacramentos en la mano de los fieles se debe a dos supersticiones: en primer lugar, el honor falso que pretenden tributar a este sacramento y en segundo lugar, la perversa arrogancia de los sacerdotes que presumen tener mayor santidad que el Pueblo de Cristo, a causa del crisma de la consagración.

Indudablemente el Señor dio sus símbolos sagrados obsérvese como no creen en la presencia real de Cristo en la Eucaristía... llaman a la Hostia consagrada, símbolo a los apóstoles en la mano y nadie que haya leído los escritos de los antiguos puede dudar de que éste era el uso de las iglesias hasta el advenimiento de la tiranía del Anticristo Romano para los protestantes el Anticristo es el Papa.

Y dado que debe detestarse toda superstición del Anticristo Romano y retomarse la simplicidad de Cristo, de los apóstoles y de las antiguas iglesias, quiero que se mande a los pastores y maestros del pueblo que cada uno enseñe que es supersticioso y malicioso pensar que las manos de los que realmente creen en Cristo son menos puras que sus bocas, o que las manos de los ministros son más santas que las manos de los laicos, de tal manera que sería malo, o menos correcto -como en otro tiempo creía erradamente el pueblo sencillo- que los laicos recibieran esos sacramentos en la mano. Por lo tanto, quisiera que sean eliminadas las manifestaciones de esta creencia perversa es decir: que los ministros puedan tocar los sacramentos pero no permitan a los laicos hacerlo, poniendo en cambio los sacramentos en su boca -esto no solamente es extraño a lo que fue instituido por el Señor sino también ofensivo a la razón humana-. (justamente afirma lo contrario de Pablo VI, donde dice con respecto a la comunión en la mano que: "ESTE CAMBIO SERÍA OFENSIVO" (MD 1280)).

De este modo las buenas gentes serán fácilmente conducidas a recibir los símbolos sagrados en la mano, se mantendrá la uniformidad y se tomarán precauciones contra toda forma de profanación de los sacramentos.

Y si bien por un tiempo puede hacerse una concesión a aquellos cuya fe es débil dándoles la libertad de recibir los sacramentos en la boca cuando lo deseen, si son cuidadosamente instruidos pronto se pondrán en consonancia con el resto de la Iglesia y tomarán el Sacramento en la mano": citado por D. Harrison, The First and Second PrayerBooks of Edward VI. London, 1968, p.392. Cf. E.C. Whitaker, Martin Bucer and the book of Common Prayer, London, 1974."» (CM, pp.61 y 62).

Mons. Laise en su diócesis de San Luis, decidió no acogerse al indulto, por lo tanto, en su territorio diocesano ESTA PROHIBIDO COMULGAR EN LA MANO, pues «la Carta pastoral por la cual se concede el indulto no se da la facultad de aplicarlo a la Conferencia Episcopal para todo su territorio sino a cada obispo para su diócesis. Además, si éste no lo hace, queda vigente la ley universal que prohibe la comunión en la mano. Por lo tanto, cuando en una diócesis no se adopta el indulto, no es el obispo quien prohibe la comunión, sino el Papa."». (CM, pp.97-98).

EJEMPLOS DE TERRIBLES PROFANACIONES
A CAUSA DE LA COMUNIÓN EN LA MANO

Extractamos a continuación unos testimonios publicados por el Padre Enrico Zoffoli en su libro: «La Comunión en la mano, El verdadero pensamiento de la Iglesia según la verdadera historia del nuevo rito». Allí analiza a la luz de los hechos acaecidos en Italia después de la aprobación de esta forma de comulgar, mostrando los dolorosos errores en los que se cae con esta práctica, que a pesar de ser opcional, intenta imponerse, según su punto de vista, a todos por la presión ejercida a través de ciertos sacerdotes y movimientos, especialmente el Camino Neocatecumenal.

Las profanaciones de la Eucaristía llevada a los hogares durante las persecusiones en España, pasada la tempestad, sugirieron a la Jerarquía prescribir a los fieles que consumieran el Santísimo en seguida de haberlo recibido: quien osare violar la norma, sería considerado como sacrílego. Esta es una de las razones principales por las cuales la costumbre de la Comunión en la mano fue desapareciendo en todas partes hasta la abolición definitiva. Y es lo que deben reconocer hasta los más celosos sostenedores de la nueva práctica litúrgica, con la advertencia de Paulo VI en la Instrucción Memoriale Domini, gran importancia por ser la norma actualmente vigente en esta tema; ,: "... con esta forma de actuar –se refiere a dar la Comunión en la boca se evita con mayor eficacia el peligro de la profanación de las especies eucarísticas...". Por desgracia las mejores intenciones del Papa y el firme propósito de impedir un retorno al pasado no valieron de nada. Las Conferencias Episcopales del Norte de Europa fueron las primeras en pedir y obtener ese funesto retorno, obligando a la Iglesia a repetir las humillantes experiencias de los primeros tiempos. Todo fue precedido por graves abusos, a su vez introducidos por la lenta y tenaz infiltración de la teología y práctica (la Comunión en la mano es una práctica protestante). Es demasiado fácil comprobar que todo, paso a paso, se ha desarrollado en la dirección de una crisis del dogma, en una disminución de la devoción eucarística. No sabemos si la "crisis de la Eucaristía" ha llegado a la fase más aguda; pero no puede negarse que el haber concedido la Comunión en la mano, de hecho responde a una mira preestablecida por los enemigos declarados de la Fe. En 1970 el periódico francés Vers Demain, revelaba el plan masónico, informando que al final era preciso dar el "Pan" en la mano a los comulgantes para llegar a extinguir la Fe, o sea, inducir a los creyentes a pensar que la Eucaristía no es sino un símbolo de la cena y, en definitiva, un símbolo de la común fraternidad mundial.

Pero hay algo igualmente grave a consecuencia de la concesión de Pablo VI. "Se espera toda suerte de abusos", escribía en ese entonces el Arzobispo A. Bugnini. Desde muchas partes del mundo objetaron los Obispos: "Habría grave peligro de profanaciones": Los del Continente africano podían informar que "ciertos hechiceros tienen empeño en poseer cosas sagradas"; por lo cual la Comunión en la mano habría favorecido sus manejos supersticiosos. Y precisamente desde el otoño de 1969 los sacrilegios comenzaron:

"En un restaurante, un joven desmenuzó una Hostia con una tijera, para comprobar si sangraba, y desilusionado la arrojó al retrete. El hecho es relatado por el mismo dueño del comercio, de religión protestante y sucedió en Noviembre de 1969, Toggenburg, S. Gallo.".

"En un Hospital de Alemania del sur, se encontraron, en un baño, tres Hostias, casi en descomposición, robo de un muchacho asignado a la cocina, que las había tomado con la mano. Se hallaron el 22 de diciembre de 1969".

"En un lavadero público, se encontró una Hostia consagrada en los pantalones de un chico. El mismo niño declaró que la tomó al comulgar en la mano, sucedió el 10 de enero de 1970". Testimonio dicho por el dueño de la lavandería.

"Cierto grupo de jóvenes estudiantes, tenían un floreciente comercio de venta de Hostias consagradas, que se procuraban fácilmente, desde la introducción de la Comunión en la mano. Las Hostias fueron reunidas y clavadas en la pared, como mariposas de colección, estado en el que se hallaron alrededor de (doscientas)!". Testimonio: el Deán de la Iglesia.

"Una señora que asistía diariamente a dos Misas, observó a un hombre que asistía también en las dos iglesias a la Santa Misa que ella frecuentaba y comulgaba en la mano, por lo tanto ¡dos veces al día! La señora informó de esto al Vicario General, a quien conocía muy bien. El hombre fue observado por varios días por la policía. Se descubrió su dirección. Un día fue detenido a la salida de su casa. Se le quitó el paquete que llevaba. Contenía un estuche con hostias! Cuando se le preguntó la razón, dio el nombre del destinatario que le garantizaba (cincuenta) francos por cada Hostia!". Testimonio del un Padre Dominico.

"Como sacerdote, fui obligado a distribuir la Comunión en la mano y ahí observé que de las hostias, hechas de pan común, cayeron a tierra fragmentos del tamaño de una uña del meñique y, que naturalmente, fueron llevados a la calle por los zapatos sucios de los comulgantes... Durante la distribución de la Sagrada Comunión a los muchachos, un alumno arrojó de las manos de otro el Cuerpo del Señor y el sacerdote que distribuía la comunión la pisó encima, hasta que logré rescatar la Hostia Santa de debajo de los zapatos de este señor". "Durante otra suplencia, cayó a tierra un fragmento considerable de la Hostia Consagrada y se la buscó inútilmente entre las baldosas del piso. Ciertamente se lo habrá llevado el agua, al limpiar el piso". Testimonio: el Párroco consejero espiritual.

"Me encontraba al lado derecho del altar de S. José. Delante de mí había un señor, cuyo aspecto era notorio. Por eso le observé bien. Cuando el sacerdote había puesto la Hostia en su mano, se marchó. Yo me di vuelta y vi que levantó la Hostia en alto, mirándola por todas partes; luego mordiscó un pedacito y, de improviso, metió la mano en el bolsillo, sacó algo pienso que sería un portamonedas y puso en él la Hostia. También mi hijo, estudiante de medicina en Tubingen, observó el hecho".

"El 11 de Enero de 1971, pasó frente a mí una señora, después de comulgar en la mano, se sacudió las mismas una con la otra como se hace para dejar caer migas al comer, las personas que venían detrás pisaron esas "migas". No puedo resignarme al pensamiento de que Dios tenga que estar en el piso de su casa, pisoteado por tanta gente descuidada; pues como lo enseña la Iglesia, en cada fragmento, aún en los más pequeños, se halla Cristo presente, como hombre y como Dios".

"Un párroco, abrumado por los horrores de la comunión en la mano, cuenta como máxima prueba de el peligro de esta práctica, que un niño habiendo recibido la Hostia Santa la llevó a su casa y... ¡se la dio de comer a su perro!".

Y extractamos aquí el artículo publicado en El Semanario de Berazategui Nro. 246, en el cual el mismo Demonio opina sobre esta funesta práctica:

"GRACIAS POR COMULGAR EN LA MANO

Ya estáis lo suficientemente maduros para tocar la Eucaristía con las manos, pues sois miembros del pueblo santo... ¡sóis santos! Desde Adán os lo vengo repitiendo, "sois como dioses" y merecéis eso y mucho más. Las oscuras fuerzas que detenían el progreso de la Humanidad han sido vencidas por vosotros, mi rebaño fiel, que sabéis interpretar mi voluntad. Hasta ahora os obstaculizaba un temor estúpido, una cuestión mínima, pero mis ministros os explicarán claramente... ya no sóis niños para comer en la boca... además es un peligro para la salud... y todos los demás lo hacen, ¿entendéis?... ya no importa. Dejad que mi doctrina os inunde, sed vosotros mis discípulos y predicad en mi nombre... así triunfaremos definitivamente. Veréis cuan agradecido soy, yo os protegeré y estaré con vosotros, especialmente en el momento de tomar a Jesús en vuestras manos... no importa que vuestro corazón lata fuertemente... no importa que sintáis un calor repentino allí, en la palma de la mano... no importa que sintáis mareos, dolor de cabeza o miedo... eso es sólo pasajero. Con el tiempo os acostumbraréis, y seréis mis fieles servidores que en todo el mundo repiten lo que en mi nombre hicieron los judíos y romanos aliados contra el Nazareno... manosear, desgarrar, enclavar, escupir, ensuciar ese cuerpo que pretendió ser Dios... ¡Dios!... A cambio yo seré vuestro verdadero señor y os llevaré a mi reino eterno conmigo. Dejad actuar a mis ministros, ellos os adiestrarán y convencerán... no opongáis resistencia y estaréis del lado de los que ganan la batalla... ellos, mis amigos, ridiculizarán a los que deseen arrodillarse y comulgar... ellos, mis sirvientes, atacarán a todo aquel que intente retroceder y lo aplastará con mis armas: la calumnia, la mentira, el respeto humano y la violencia... vosotros habéis entrado en mi camino, no podéis ahora quedaros aparte... vosotros sois míos cuando comulgáis en la mano y contribuís a que, en la confusión reinante sigamos robando hostias para nuestros cultos secretos. No importan los que no vienen a la Iglesia, ellos caerán irremediablemente bajo nuestra influencia pues el poder de mis seguidores es terrible cuando consiguen una Hostia consagrada... vosotros seguid comulgando en la mano, hacedlo costumbre... encubrid a mis hijos predilectos para que, confundidos entre vosotros sigan su tarea y por fin, el triunfo será mío definitivamente y me vengaré por siempre con vuestras manos... vuestras propias manos serán las mías cuando las partículas caigan al suelo, cuando sean pisoteadas... y si oís una risa incontrolable no sintáis temor... a veces no puedo resistirme al ver como mi plan por fin es llevado a cabo. Gracias, servidores fieles... ¡Gracias, por comulgar en la mano!

Vuestro amigo de siempre"

¿QUÉ LE HACEN A JESÚS SACRAMENTADO,
LUEGO DE ROBAR LA HOSTIA CONSAGRADA,
GRACIAS A LA COMUNIÓN EN LA MANO?

A continuación publicamos un artículo sobre las sectas satánicas, extractado del libro de Manuel Guerra Gómez en donde explica como es un rito satánico en las MISAS NEGRAS y las profanaciones que realizan contra la Sagrada Eucaristía:

En The satanic Rituals, New York 1972 de ANTON LA VEY, vigente en su Iglesia de Satanás y en otros grupos. Su emblema es la estrella de 5 puntas con la cabeza del macho cabrío en el centro. Los adeptos de la Iglesia de Satanás se saludan haciéndose los cuernos con la mano. Las ceremonias se inician a la luz de las candelas rituales con el sonido de una campanilla, la invocación de Satanás como dios y la recitación de una letanía de 77 nombres de Satanás. Los participantes visten ropa negra, a veces con una máscara (los hombres), vestidos «sexualmente provocativos» (las mujeres). Hay un cáliz, una daga, un asperges de forma fálica, una campanilla, una imagen de Baphomet (nombre de una figuración híbrida, horrible, de Satanás), un altar ordinariamente en forma de mujer desnuda sobre una tabla (The satanic Rituals, p. 392).

La misa negra. El acto supremo del culto satánico es la llamada Misa negra simulación sacrílega de la Misa cristiana, celebrada de noche, ordinariamente en las cercanías de una ciudad. Podría definirse como el modo máximo y patente de mostrar el odio hacia Jesucristo, hacia Dios, y la devoción a Satanás. «El altar de la misa negra es una mujer desnuda, el crucifijo está cabeza abajo, hay un cáliz lleno de vino o de licor, los participantes vestidos de negro y encapuchados. Antes se requería un ex-sacerdote válidamente ordenado; ahora sobre todo una hostia realmente consagrada. El rito sigue al de la Misa católica (según las normas anteriores al Vaticano II). En ella, evidentemente, en vez del nombre de Dios, de la Santísima Trinidad y de Cristo, se invoca el nombre de Satanás. Al "Gloria", las alabanzas se dirigen a "dios señor del infierno". El "sanctus" es sustituido por "Salve, Salve, Salve, Señor Satanás, dios poderoso. La tierra y el infierno están llenos de tu gloria". El "Pater" se empieza con "padre nuestro que estás en el infierno". Después del Libera nos (1 oración tras el Padrenuestro) el sacerdote arroja al suelo la hostia consagrada y el pontífice la pisotea; hacen lo mismo el diácono y el subdiácono, mientras se hace sonar la campanilla no sin paroxismo (antes de arrojar la hostia al suelo, suele pasarla por el cuerpo de la mujer)...».

NOTA DE LA REDACCIÓN
No detallamos más sobre estos sacrilegios porque son indescriptiblemente aberrantes.